jueves, 26 de febrero de 2009

ES NECESARIA LA NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA Y DE LOS GRANDES MONOPOLIOS


El pasado sábado día 31 se celebró el Comité Provincial del PSOE de Málaga, tras el Congreso celebrado el 19 de Junio. Durante el acto, la corriente Izquierda Socialista de Málaga-PSOE presentó la Moción que a continuación se pública, la cual fue asumida por UNANIMIDAD por los representantes del Comité Provincial que asistieron al acto.

MOCION DE URGENCIA PRESENTADA ANTE EL C. P. DEL PSOE DE 31-1-09

"La crisis económica se ha deslizado hacia la recesión y se acerca peligrosamente a una depresión de consecuencias imprevisibles. La burguesía, con el PP a la cabeza, le echa la culpa de todo al compañero Presidente Rodríguez Zapatero, a la vez que exige que la factura la paguemos los asalariados. Los grandes tiburones, los buitres que se han estado alimentando durante años de la especulación, de la explotación y del control salarial de los trabajadores, sumiendo al pueblo en una deuda hipotecaria colosal, están cómodamente sentados en la gran banca y las multinacionales, junto con los grandes terratenientes y los especuladores del ladrillo que han saqueado los bolsillos del pueblo con sus escandalosos beneficios y corrupciones.

Mientras no se termine con los privilegios de esta clase de parásitos, nuestro gobierno se estará limitando solamente a "cortarle las uñas a la burguesía" para que sus arañazos a la clase obrera no sean demasiado sangrantes, pero si dejan en sus manos lo fundamental, entregándoles 150.000 millones de euros para que reanuden el ciclo, la clase trabajadora no podrá levantar cabeza en mucho tiempo.

Los males que afectan a este país son males de fondo, problemas estructurales, de un modelo capitalista, de economía de "libre mercado", que equivale a "libre explotación", como lo demuestran los más de 3 millones de parados. El encarecimiento de la vida, los problemas como el de la vivienda, la educación, la sanidad, los gastos para bienestar social, no están necesitando solamente unos pequeños retoques, sino que es necesario un programa social a fondo, que llegue hasta las raíces de los problemas y ofrezcan soluciones válidas.

Si no es con un giro a la izquierda, nuestro gobierno no podrá cumplir las promesas anunciadas, porque la pregunta clave es: ¿Cómo hacerlo, con qué recursos, cuando vemos la tremenda oposición de los capitalistas y del PP, que se dedican a boicotear la economía, despidiendo a gentes a mansalva, amparados en la crisis, cuando hasta hace unos meses han venido declarando que obtenían enormes beneficios? ¿Dónde han ido a parar tantos millones de euros que han ganado?

Además, esos mismos burgueses que han estado acumulando beneficios año tras años, ahora exigen dinero al Estado, cuando antes, apoyados en su "liberalismo de conveniencia", criticaban furiosamente toda medida gubernamental que insinuara algún tipo de intervención, tanto en los impuestos, en los controles de inspección o en cualquier otra parcela de la economía, y después de haber obtenido fabulosos beneficios en el pasado, ahora, piden a gritos "intervención estatal", para seguir aumentando su tasa de ganancias, con el chantaje de despedir a los asalariados.

El número de Expedientes de Regulación de Empleos se acercan a 4.000 y es evidente que muchos empresarios ni siquiera tienen la vergüenza de declarar un ERE, sino que despiden por las bravas importándoles un rábano el drama del paro que afecta a millones de familias. Rajoy, hipócritamente, coloca al gobierno ante el brete de aparecer como culpable, si no "socorren" a esa patronal parásita con ayudas del Estado, con demagogia y descaro, exigiendo que el compañero Presidente Zapatero tiene que atender urgentemente a las familias que han perdido sus empleos. El compañero Zapatero debe cogerles la palabra y decretar de inmediato una prórroga del subsidio del desempleo para todo parado que no encuentre trabajo mientras dure la crisis y que ninguna familia cobre por debajo del salario base, esté o no en el paro.

Es necesario impedir más cierres patronales y para garantizar los recursos pertinentes que hagan efectivo estas medidas, se hace imprescindible planificar la nacionalización del sector financiero con la creación de un Banco Público unificando las Cajas de Ahorros. Esto, no solamente garantizará controlar los recursos económicos del país en beneficio de la mayoría, sino que, permitirá conceder créditos baratos, daría confianza y garantizaría los depósitos de los pequeños ahorristas individuales, empresas familiares, PYMES y demás sectores de economía social. El Estado daría un amplio apoyo a todos los emprendedores que mantengan los puestos de trabajo de sus empresas, y que soliciten ayudas económicas, exigiendo a los patronos que pidan ayudas estatales, el control sindical obrero de toda empresa participada por la Administración según la aportación que el Estado conceda, al efecto de luchar contra la corrupción, especulación y despilfarros.

El gobierno socialista, como un gobierno de los trabajadores, elegido por más de once millones de votos, tiene el respaldo suficiente y lo tendría mucho más firme, si respondiera a las críticas demagógicas de la derecha económica del PP y de sus aliados en la derecha eclesiástica, si planteara un plan que rechazara rotundamente otorgar créditos a las empresas a fondo perdido, y en su lugar decretara que toda empresa que presente suspensión de pagos fuese intervenida por el Estado y puesta bajo control de los trabajadores para continuar la producción.

Puede argumentarse que hace falta mucho dinero para eso, pero, en líneas socialistas, vale más invertir esos 150.000 euros en mantener puestos de trabajo que en subvencionar parados. Ahora no parece tan descabellado plantear la nacionalización de la banca y los grandes monopolios, acompañados por un plan social, concertado con los sindicatos, de reducción de la jornada laboral, introducción de la escala móvil precios-salarios, jubilación a los 60 años y demás apoyos sociales a las familias más necesitadas.

Todos podemos imaginar el entusiasmo que estas medidas sociales podrían despertar entre las masas, si a la vez, se hace un llamamiento al fortalecimiento del partido, para que los trabajadores nos respalden y se moviliza al movimiento sindical para que en unidad de las izquierdas, podamos autogestionar y desarrollar este programa socialista.

Es cierto que el PP y la patronal protestarían por la aplicación de estas medidas sociales, porque lo que pretenden es que el Gobierno del PSOE esté a su servicio, en lugar de al servicio de los trabajadores como corresponde a un partido obrero de izquierdas. Vemos con estupor cómo los capitalistas con los banqueros al frente se quejan de algunas medidas, esos que han tenido la cara dura de argumentar que sus beneficios han sido buenos pero que están consiguiendo del gobierno la concesión de liquidez, de bajarle los impuestos y otras prebendas, cuando ellos han venido desangrando la economía del país durante años.

Actualmente, cuando el compañero Rodríguez Zapatero tiene todavía un prestigio grande entre los trabajadores de Europa, América Latina y otras zonas del mundo, sería muy bien visto por las masas a escala mundial, una propuesta de un programa auténticamente socialista que nos sacara de la crisis. El PSOE tiene el poder en sus manos, porque tiene el apoyo de las fuerzas decisivas de la sociedad y democráticamente ninguna fuerza podría oponerse a los deseos de los trabajadores de profundizar en el avance al socialismo.

Con la planificación científica de la economía, el programa de transformación social necesario se haría imparable, aplicando medidas contra el paro y por unas condiciones de vida dignas, que podrían ser llevadas a cabo con una enorme rapidez, pues tendrían todo el apoyo de los Sindicatos de Clase y partidos de la izquierda, con la clase trabajadora empujando en la lucha, a la vez que tendrían una gran repercusión internacional, porque las condiciones objetivas están más que maduras ya que el capitalismo no puede ofrecer a corto plazo ninguna respuesta creíble ni viable.

Nuestra dirección tiene un grave dilema: El de animar a las masas y dirigirlas de forma decisiva hacia la transformación socialista de la sociedad, o entregarse claramente a las exigencias del capital, porque como dijo Pablo Iglesias, en momentos cruciales "hay que optar, o con los unos o con los otros". En la actualidad, el mejor camino es la defensa de los intereses de los trabajadores y los pobres, enfrentándose claramente a los del capital, pero ello sólo es válido si está acompañado por un programa adecuado. Porque si el gobierno del PSOE consiente en que, en un momento de suma gravedad como por el que atravesamos, en que los centros decisivos del poder económico permanezcan en manos de la burguesía, de los banqueros, de los capitalistas, que no ha sido elegidos democráticamente por nadie, las aspiraciones y esperanzas de la clase trabajadora que todavía confiará en el socialismo podrían verse frustradas.

La situación social es volátil y podríamos ver cambios repentinos y bruscos en el comportamiento de las masas, si no se cumple con las expectativas y necesidades de la clase trabajadora y la juventud; recordemos las voces de la noche del triunfo electoral, que se gritaba "Zapatero, no nos falles", lo que indica que el pueblo no admite flaquezas en sus dirigentes, porque en cuanto que el compañero José Luis Rodríguez Zapatero empezara a claudicar, los banqueros, monopolistas, terratenientes, en santa alianza con la "derecha eclesiástica", como vimos en la anterior legislatura, se dedicarán de lleno a socavar y boicotear al gobierno del PSOE y con sus intrigas, sus boicoteos, sus "ejércitos pancarteros de sotanas", sus cierres empresariales, su huelga de inversiones de capitales, sus fugas de divisas, y demás medidas antisociales, llevarán a un incremento inaguantable del paro que creará una situación social altamente conflictiva, buscando de esa manera el descrédito total del Partido Socialista, para volver a la carga con una alternativa de derechas radical, lo cual sería muy peligroso.

El futuro de la clase trabajadora y de las capas menos favorecidas de la sociedad depende de la defensa y aplicación de un adecuado programa socialista, porque ha quedado demostrado que el capitalismo ha colapsado. El deber de todo socialista, de todo trabajador, de todo progresista, de toda la izquierda, es la de apoyar, ofrecer y pedir al partido la aplicación y defensa de un programa que represente un giro social con todas nuestras fuerzas. Por ello, hay que profundizar en el debate para continuar la búsqueda del mejor programa a aplicar con la participación activa y democrática de la mayoría de la población que es la clase trabajadora en lucha por estos objetivos y de esta forma, con el concurso activo de las organizaciones políticas, sociales y culturales de la izquierda, en unidad de acción, estaríamos en condiciones de avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática, donde, liberados de la lucha cotidiana por la supervivencia y con los medios de producción bajo control de la mayoría de la sociedad, los trabajadores y nuestras familias podríamos participar conscientemente en todas las decisiones políticas, económicas, sociales y culturales de una sociedad basada en la ética, poniendo al ser humano en el fundamento de la economía, y ésta al servicio de la Humanidad."

AREA DE INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN.

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A

domingo, 15 de febrero de 2009

ELECCIONES EN VENEZUELA: ¿POR QUÉ MANIPULA TANTO "EL PAIS"


Uno no puede leer si no con indignación la cobertura que la prensa mundial está haciendo del referéndum constitucional en Venezuela que se celebra hoy. Muy particularmente la prensa española es especialmente venenosa y pérfida contra la democracia en Venezuela. La simple decisión de permitir que el presidente o cualquier otro cargo de elección popular tenga la posibilidad de postularse cuantas veces sea necesario a través de una reforma de la constitución en referéndum (es decir de un aumento de los derechos democráticos de los venezolanos) está siendo motivo de una campaña desesperada por criminalizar la revolución venezolana y especialmente señalar que esto es un paso más hacia la dictadura de Chávez.


La campaña contra Chávez trata de ocultar el movimiento revolucionario de masas.


La causa de toda esta inquina, de toda esta campaña de mentiras, está en el miedo que tiene la burguesía mundial a la revolución venezolana. Ante todo se trata de ocultar bajo un mar de mentiras, tergiversaciones que en Venezuela existe un movimiento de masas, que hay una revolución. Y que esa es la base sobre la que el Presidente Chávez puede mantenerse en el poder. Al contrario, la matriz de opinión de la prensa trata de mostrar a Chávez como un tirano , que consigue mantenerse en el poder sobre la base de la violencia , la intimidación y la compra del pueblo sobre la base de la renta petrolera.


Uno de los ejemplos más sangrantes sobre la campaña contra “la dictadura chavista” es la línea editorial del diario “El Pais” de España. Por ejemplo el día de hoy 15 de febrero en portada de la edición digital de “El País”. En el mismo hay un artículo titulado “Chávez quiere ser Chávez” . El articulo comienza, no dando una información, si no diciéndonos como al periodista lo llama Chávez ….en una grabación. El periodista Pablo Ordaz asocia este mensaje telefónico a la idea de que en Venezuela, el pueblo en determinadas zonas no tiene celulares, es pobre y que esto es una muestra supuestamente el despilfarro de Chávez y cómo el mismo utiliza todos los recursos del estado para perpetuarse en el poder. ¿Se puede manipular más una noticia?. No refleja un hecho, si no que concatena una experiencia personal con otros hechos para dar una opinión personal preconcebida. Otro ejemplo de manipulación que "El País" elabora en el artículo es la expresión “Los venezolanos siguen estando "a la orden" cuando les llaman a votar”. Estar a la orden es una expresión coloquial que significa “estar a disposición”. Claro, “El País” manipula la idea ligándola militarización del país y cómo una prueba más del avance del totalitarismo Chavista en la sociedad.


En ese mismo artículo aunque le pese al autor tiene que reconocer que la causa fundamental de que Chávez siga ganando significa ganando es la verdad no se puede tapar, cómo el sol, con un dedo, incluso para un reaccionario que se pasee por las calles de Caracas. “La cuestión, que todavía pesa a la hora de votar y contra la que tiene que luchar la oposición a Chávez, es que hasta no hace tanto en esos barrios de mala muerte y peor vida nadie había visto a un médico.” ¡Por fin parece que la verdad asoma!.


Pero ¡¡ah despacio!!. No sea que algún lector de “El País” haya terminado de leer el artículo y haya sacado una conclusión positiva o al menos que se acerque a la verdad de lo que sucede en Venezuela. Al final del artículo hay un apéndice que dice: “Ley seca y tiros”. En él se relata la prohibición de vender alcohol durante la jornada electoral (asociándolo con Chicago en los años 30) y da fe del asesinato de varios jóvenes por el hampa. No sea que algún lector saque conclusiones equivocadas a las que nosotros (los editores del país) queremos que saquen¡¡


¿Es el pueblo venezolano capaz de tomar sus propias decisiones?


En el fondo a esta campaña internacional (y este artículo) subyace la idea de que el pueblo venezolano, las masas no tienen criterio para elegir y su opinión es maleable como la arcilla. Es la vieja idea de la burguesía venezolana que está impregnada hasta el tuétano de la idea imperialista, que repite “El PAIS” todos los días, no directamente, pero sí subrepticiamente, de que los pueblos de los países atrasados (generalmente pobres en su gran mayoría) no pueden gobernarse por sí mismos pues carecen de cultura, educación e instrucción. Esto explica para ellos que cualquier oportunista, populista, (Chávez) puede comprar o manipular en base a la propaganda al pueblo, que carece de criterio propio. Por ello pese a que Chávez convoque elecciones una y otra vez estas no reflejaran la voluntad del pueblo, pues este carece de ella, si no la de la maquinaria electoral chavista, que además, según la derecha, coarta la libertad de expresión.


Esta idea, que está detrás de toda la campaña, es la idea que desde el siglo XVI ha justificado la dominación imperialista sobre los pueblos coloniales. No pueden gobernarse por sí mismos, si no que necesitan del concurso de los países más adelantados. No hay idea más repugnante y que refleja mejor la mentalidad de la burguesía imperialista y de sus plumíferos a sueldo. Esa idea la repite la burguesía española que tiene intereses muy poderosos en América latina. Muy especialmente el grupo Prisa propietario de “El país” que tiene en su poder buena parte de los medios de comunicación del continente.
Los trabajadores y pobres venezolanos han demostrado un elevado nivel de conciencia y un criterio muy alto para distinguir quienes defienden sus intereses y quiénes no. Especialmente están prevenidos contra la manipulación de los medios de comunicación, demostrando su conocimiento, cultura e instinto político certero.


Durante el golpe de estado de abril de 2002, todos los medios de comunicación intentaron crear una matriz de opinión, respecto a que Chávez era responsable de la matanza de Puente Llaguno, cuando una marcha de la derecha trató llegar hasta el palacio de Miraflores. Esta marcha se desvió de su recorrido y se encontró con manifestantes bolivarianos y la guardia nacional que impidieron que continuara hasta la sede del gobierno nacional. Hubo disparos de franco tiradores y decenas de muertos y heridos. Cómo se probó después y se jactaban públicamente los golpistas, todo formaba parte de un complot organizado por la oposición y el imperialismo que perseguía criminalizar a Chávez con el fin de justificar el golpe de estado que se dio el 11 de abril.


Los organizadores del golpe, los actuales dirigentes de la oposición, esos que el periodista de “El Pais” Pablo Ordaz señala en su artículo de hoy como “Los gobernantes que representan al bloque opositor son, casi con toda seguridad, más demócratas que los instalados ahora en el poder” cerraron todos los medios de comunicación del gobierno de Chávez. Mientras tanto todos los medios privados justificaban el golpe de estado y silenciaban las muestras de rechazo al golpe que eran duramente reprimidas en la calle. Hay que señalar que por aquel entonces el diario “El país” se felicitó por la caída de Chávez manifestándose a favor de golpe fascista. ¿Cuál fue la actitud de los trabajadores y pobres venezolanos, esa masa cuya opinión según la derecha, el imperialismo y sus periodistas es moldeable como arcilla, carece de criterio propio y se dejan llevar por el primero que les da unas monedas?. Los trabajadores y pobres salieron en masa a las calles para derrotar el golpe y restituir al presidente que había sido elegido por ellos mismos. Los trabajadores y pobres no se dejaron engañar. Ese desprecio a las masas, condujo a la derrota de la derecha y el imperialismo. Sin embargo, la reacción del pueblo no sorprendió a los marxistas que basamos toda nuestra política en la confianza en la capacidad de lucha, de iniciativa revolucionaria de las masas.

La expulsión del periodista y eurodiputado derechista Luis Herrero.


A todo esto se suma la expulsión del país del eurodiputado del PP, Luis Herrero. Herrero, periodista de derechas, que durante años trabajo en la cadena de radio COPE al servicio de la conferencia episcopal española -es decir un conocido reaccionario- vino a Venezuela del manos del partido de derechas católico Copei como observador electoral. Nada más llegar, en rueda de prensa, habló contra el proceso electoral cuadrándose con la oposición. Eso motivó su expulsión del país. Según la prensa burguesa otra muestra más del carácter antidemocrático de Venezuela.
Un país que lucha por su independencia nacional y por el derecho a regir sus propios destinos tiene el derecho a defenderse de cualquier injerencia extranjera en sus asuntos internos: por ello la expulsión de Luis Herrero que entró grosera y provocativamente en la campaña electoral a favor del NO, está plenamente justificada. La revolución venezolana tiene el derecho y el deber de defenderse y hacerse respetar.


Lecciones de la “democracia” española.


Pero un momento. Comparemos España con Venezuela. ¿Qué sucede en España , cuando una ciudadano de nacionalidad española, (no un extranjero) da opiniones desfavorable contra el jefe del estado (el rey)?. Pues que súbitamente termina la democracia y todo el peso de la justicia burguesa cae sobre él para acallar una opinión desfavorable hacia el monarca y su familia. Se secuestran revistas , se lleva a juicio a alcaldes , se amenaza con años de cárcel a quien quema fotos del monarca , etc.. En fin, toda la maquinaria del aparato estatal se pone en funcionamiento para salvaguardar la imagen del rey y amedrentar a todo aquel que exponga opiniones desfavorables sobre la vida del Rey de España y su familia.
Este personaje, el Rey, es uno de los hombres más ricos de España, nunca fue elegido por los españoles, si no que fue puesto a dedo por el general fascista Franco, con el que compartió los últimos años de la dictadura cómodamente mientras los trabajadores españoles luchaban por tumbar el régimen fascista siendo recompensados por Franco y el entonces Príncipe que colaboraba activamente con el dictador, con represión y cárcel.
¿Imaginamos que pasaría en España si un extranjero (más sí tiene un puesto de responsabilidad) expresara opiniones contrarias al jefe del estado y contra la “democracia” española?. La pregunta se responde por sí misma.


Los trabajadores de todo el mundo deben conocer la verdad sobre la revolución venezolana.


Los trabajadores de todo el mundo no deben dejarse engañar con la campaña de propaganda del imperialismo. Lo que vemos en Venezuela es la expresión de un pueblo que lucha por liberarse del yugo del imperialismo y el capitalismo. Por eso el odio mortal de la burguesía mundial que ven en ello una amenaza. Para aplastar esta revolución tienen que envilecerla a los ojos de millones de trabajadores y pobres del mundo, desfigurar su programa, sus contenidos y el autentico espíritu que anima a millones de trabajadores y pobres venezolanos. La tarea de cualquier persona progresista es defender la verdad de lo que sucede en Venezuela frente a las mentiras de los órganos de expresión del capital y el imperialismo como el diario “El País” de España.

Yonie Moreno, CMR

martes, 10 de febrero de 2009

CONTRADICCIONES DEL CAPITALISMO: ¿SE PODRÁ SALVAR LA GLOBALIZACIÓN?


Que el capitalismo como modo de producción lleva en su seno fuertes contradicciones es algo sabido desde hace mucho tiempo. Que hemos vivido durante las últimas décadas como si tales contradicciones no se dieran, es algo de lo que muchos se están enterando a fuerza de vernos sumidos en una crisis económica de la que aún no conocemos cuándo y cómo tocará fondo. Y que se quiere salir de la crisis sin abordar de frente esas contradicciones es algo que algunos nos tememos, por ser el camino más corto hacia el fracaso que confirmará la impotencia de las propuestas que se queden en mera expresión de una voluntad desiderativa. Un pensamiento que tiende a confundir los deseos con la realidad no es el mejor aliado en estos momentos, ni por el lado de medidas epidérmicas que no atajarán problemas de fondo del capitalismo global, ni por el otro extremo de proclamas ingenuamente rupturistas que parecen tocar el otro mundo posible como para saltar a él de inmediato.

Si se quiere dar verdadero sentido a la fórmula que en estos tiempos ha circulado diciendo que es “la hora de la política” habrá que poner verdadero empeño y buenas dosis de lucidez analítica para que sea ciertamente así. Será la hora de la política si desde ésta somos capaces de tomar las riendas de los acontecimientos, es decir, de salir de la posición subalterna a la que ha sido relegada la política por la dinámica económica del capitalismo financiero que se ha impuesto en el mercado global.

Cuando se ha desinflado la inmensa burbuja que ese capitalismo bien llamado “de casino” ha construido con su engañosa ingeniería financiera, en tanto que gran máquina para fabricar dinero (capital) a base de generar activos sobre activos con una base cada vez más endeble hasta contaminarlos por el virus de una precariedad crediticia insostenible (“activos tóxicos”), entonces se ha vuelto la vista hacia la política, para que los Estados acudan a socorrer a un mercado en trance de hundimiento. Las inyecciones financieras necesarias para salvar al gran Titanic del capitalismo global –las cuales no parece que vayan a evitar los naufragios individuales de todos los que se ven empobrecidos por pérdida del empleo o arrojados a la marginalidad-, si se quedan sólo en eso no permitirán sacar todas las conclusiones que habría que extraer del fracaso del modelo neoliberal.

Ya comentamos que los adalides de éste no tienen empacho en incurrir en contradicción para atar los cabos económicos y volver a las andadas de la acumulación de beneficios. Si esa contradicción no se hace saltar con la crítica y la acción política eficaz, nos encontraremos con que estaremos verificando la diagnosis marxiana de que “el poder público viene a ser el consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”, es decir, de la oligarquía que domina las finanzas mundiales, dicho actualizadamente.

Al tratar de poner la política en primer plano no deja de aparecer otra contradicción, propia de nuestra época de globalización: la crisis económica es global y los Estados desde donde le hacemos frente son nacionales. Es en ese desfase donde las soluciones keynesianas encuentran el punto débil que antes señalábamos, que es el que se quiere sobrepasar con acuerdos internacionales. Las dificultades al respecto son muchas, pues tales acuerdos son lentos en fraguar, son de mínimos y no comprometen a todos por igual, amén de plantearse por ahora bajo sutiles dogmas neoliberales que no se han abandonado del todo.

Sin necesidad de esperar a ver qué puede salir de las nuevas reuniones del “G 20+X”, tenemos de inmediato la experiencia de la UE, con enormes dificultades para respuestas conjuntas. Se hace presente el precio de la paradoja política de un Banco Europeo con amplios poderes, sin un poder político de análoga fuerza. La pauta la ha acabado marcando un Reino Unido que no comparte el euro, y quien marca la pauta del euro, Alemania, hace valer sus reticencias respecto a acuerdos por no verse como pagana del futuro déficit.

Si retomamos la pretensión de que la hora de la política sea la de la socialdemocracia, ¿cómo llevar adelante una política socialdemócrata que no se limite a mantener ciertas políticas sociales irrenunciables, sino que además asuma una política económica que se pueda considerar propia de una socialdemocracia renovada? Si eso no se logra, se estaría prorrogando un enfoque meramente socioliberal: políticas sociales que se inclinan según determinado sesgo –hacia prestaciones sociales sin servicios públicos- que se tratan de mantener desde planteamientos económicos neoliberales. Si esa contradicción no se resuelve, al final las políticas sociales acaban siendo engullidas por la economía neoliberal.

Si pasamos de la economía financiera a esa que llamamos economía real hay que estar igualmente atentos a la correlación producción-consumo. Sumidos ya en una etapa de recesión, el objetivo es reactivar la economía productiva. No obstante, el reto político se sitúa en hacerlo de manera suficientemente razonable como para no volver hacia un consumismo compulsivo –el “hiperconsumo” analizado por Lipovetsky, por ejemplo, en La felicidad paradójica- que es inconteniblemente depredador. Es decir, si queremos salir de la crisis con un nuevo modelo productivo no podemos dejar de plantearnos un nuevo modelo de consumo, lo cual tiene que ver con ir efectivamente hacia un nuevo paradigma en el que el desarrollo no esté basado ya en las pautas de crecimiento hasta ahora vigentes.

Cómo alentar un consumo razonable que sea parte de un desarrollo sostenible es clave fundamental para salir de la contradicción entre economía y ecología en la que hemos estado situados. Eso significa que si hay que consumir, el estímulo económico para ello no puede consistir en incentivos para una demanda indefinida. También en este punto la herencia keynesiana debe ser corregida desde una clara conciencia de los límites. El consumo no puede seguir como hasta ahora, pues no hay energía, suelo, aire y materias primas suficientes para mantenerlos, por no hablar de capacidad para almacenamiento y tratamiento de residuos. ¿Cómo, entonces, abordar la crisis de la construcción sin ir a parar a nuevas e injustificables realidades de urbanismo salvaje? Tal es una de las preguntas que en los hechos hemos de responder, particularmente en España, de manera análoga a la que se plantea respecto a cómo reimpulsar el sector automovilístico sin incrementar desmesuradamente un uso del coche privado que colisiona con los intentos de potenciar el transporte público.

La contradicción entre economía y ecología es la que aparece en una nueva versión cuando los países conocidos como emergentes salen a la escena económica del mercado mundial con bríos otrora impensables. Cuando China e India se disponen, por ejemplo, a incrementar su consumo de petróleo acercándose al promedio de otros países desarrollados, entonces éstos se dan cuenta de la dificultad de que los habitantes de economías emergentes empiecen a disponer de coches de manera masiva. ¿Qué hacemos con el propósito de disminuir los índices de CO2? Si hablamos del consumo de carne al que acceden las nuevas clases medias de los emergentes, entonces eso también repercute en el precio de los cereales por ser necesarios en más cantidad para alimento de ganado, con lo cual se genera otro factor que incide en la crisis alimentaria.

Se hace patente que medidas en las que desde Occidente se insiste para frenar el deterioro medioambiental, siendo necesarias, son sumamente hipócritas y bastante egoístas en el modo de plantearse: no sólo no se comparten costes, sino que se pretende que los países emergentes se sometan sin contrapartidas a esa disciplina ecológica que no se dio en lo que fue el desarrollo anterior de los países industrializados.

Las contradicciones generadas por la economía capitalista invaden las relaciones sociales. Así ha venido siendo desde mucho tiempo atrás. Ahora se presentan en nuevas variantes. La economía capitalista de los países desarrollados ha necesitado en las últimas décadas una mano de obra abundante, flexible y barata, y ha recurrido a la inmigración para cubrir esa necesidad. La contradicción sufrida por muchos inmigrantes cuando a su inserción en un mercado de trabajo no le ha acompañado la debida inclusión democrática en las sociedades a las que llegaron, es la que puede verse ahora acentuada cuando también sobre ellos recae de forma más dura el desempleo. Si las trampas de un populismo xenófobo llevan a distinguir entre autóctonos e inmigrantes a la hora de luchar contra el paro, tal contradicción no hará sino agravarse de la mano de una discriminación que repercutirá, por otra parte, en un decremento de la calidad ética de sociedades que se dicen democráticas.

El vivir inmersos en contradicciones acaba provocando, si no se reacciona frente a ellas, que se vea anulada la capacidad crítica y a veces hasta endurecido el corazón. Ocurre en medio de las contradicciones económicas, de las contradicciones sociales y también de las contradicciones culturales que el mismo capitalismo alienta. Podemos recordar aquella obra del sociólogo Daniel Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo, que no dejaba de ser muy penetrante por más que su autor se situara en el marco de un liberalismo conservador. Ahí estaba su análisis acerca de cómo el potencial productivo del capitalismo podía verse erosionado por un “espíritu”, ya muy alejado del talante ascético que detectó Max Weber en los comienzos del capitalismo industrial, caracterizado ahora por el hedonismo sin trabas de una cultura consumista.

Mas atendiendo a cuestiones que han aflorado al hilo de la actual crisis es obligado reparar en las alusiones que ha habido por parte de economistas muy cualificados al exceso de codicia por parte de insaciables especuladores financieros que han llevado la economía al crash que ha puesto en peligro el sistema bancario y, tras él, las estructuras productivas de un mundo en el que ya todo afecta a todos. Que se hable de codicia desmesurada no es para extrañarse, aunque no deja de sorprender que lo digan quienes hasta hace poco nunca hubieran hecho tal referencia a un móvil que consideraban motor del mercado.

La contradicción cultural, ética si se quiere, que aflora al hilo de la crisis se pone de manifiesto cuando se apela a la necesidad de recuperar la confianza para que el mercado, empezando por el sistema bancario, vuelva a funcionar: ¿hasta dónde se recuperará la confianza sin haber cambiado el motor de la codicia? Sería ingenuo pensar que va a dejar de operar la mencionada codicia por el hecho de que haya sido señalada como causa de la crisis desde denuncias que no han pasado de reproches moralistas. Vale respecto a tales reproches la crítica que Marx, en La miseria de la filosofía, dedicó a Proudhon por su Filosofía de la miseria, donde éste criticaba el capitalismo considerando a los capitalistas como ladrones. Aparte de que hubiera quien robara muy sofisticadamente –como ahora-, la cuestión se situaba en la explotación estructuralmente organizada para la enajenación de la plusvalía. Por ello, con la sola reprobación moral no se transformaba una situación generada y mantenida estructuralmente. De ahí la necesidad de una crítica de la economía política como la que Marx intentó en El Capital.

Sin crítica de la economía política no enderezaremos hoy la torcida globalización del capitalismo que en nuestro tiempo ha unificado el mundo como gran mercado de mercados pero que, a base de organizar y legitimar estructuralmente la codicia, puede acabar instaurando lo que Mario Benedetti ha llamado en alguno de sus versos “la globalización de los hambrientos”. Ésa es la que no debe darse, y para ello no queda sino aplicarse desde móviles contrarios a la codicia, pero adentrándose por el largo camino del análisis paciente y de la crítica penetrante, de la organización de las resistencias y de la participación democrática en las instituciones, en definitiva de la acción política verdaderamente transformadora.

JOSE ANTONIO PÉREZ TAPIAS.
Coordinador Federal de IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE
Parlamentario Socialista por Granada.

jueves, 29 de enero de 2009

INFORME DE LA OIT SOBRE EL PARO


GINEBRA (Noticias de la OIT) – Se espera que la crisis económica mundial produzca un aumento espectacular del número de personas que engrosen las filas de desempleados, trabajadores pobres y trabajadores con empleos vulnerables, afirma la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) en su informe de Tendencias Mundiales del Empleo (Nota 1).

Sobre la base de los nuevos avances en el mercado de trabajo y en función de la puntualidad y la eficacia de los esfuerzos de recuperación, el informe señala que el desempleo en el mundo podría aumentar en 2009 con respecto a 2007 en una cifra entre 18 y 30 millones de trabajadores, y hasta más de 5o millones si la situación sigue deteriorándose.

El informe de la OIT sostiene asimismo que, de producirse este último escenario, cerca de 200 millones de trabajadores, en especial en las economías en desarrollo, podrían pasar a integrar las filas de la pobreza extrema.

“El mensaje de la OIT es realista, no alarmista. Nos enfrentamos a una crisis del empleo de alcance mundial. Muchos gobiernos son conscientes de la situación y están tomando medidas, pero es necesario emprender acciones más enérgicas y coordinadas para evitar una recesión social mundial. La reducción de la pobreza está en retroceso y las clases medias a nivel global se están debilitando. Las consecuencias políticas y de seguridad son de proporciones gigantescas”, declaró Juan Somavia, Director General de la OIT.

“La crisis subraya la importancia de la Agenda de Trabajo Decente de la OIT. Muchos elementos de esta Agenda están presentes en las medidas actuales para fomentar la creación de empleo, intensificar y ampliar la protección social y hacer más uso del diálogo social”, afirmó Somavia. El Director General hizo un llamamiento para que en la próxima reunión de los representantes del G-20 el 2 de abril en Londres, además de tratar cuestiones de carácter financiero, se alcance de manera urgente un acuerdo sobre las medidas prioritarias que deben adoptarse para promover unas inversiones productivas, los objetivos de trabajo decente y protección social, y la coordinación de políticas.

Principales pronósticos del informe de Tendencias Mundiales del Empleo
Este nuevo informe actualiza las proyecciones preliminares publicadas el pasado octubre, en las que se indicaba que la crisis financiera mundial podría hacer que el desempleo aumentara entre 15 y 20 millones de personas en 2009. Las conclusiones fundamentales que aporta son las siguientes:


En base a las predicciones del FMI de noviembre de 2008, la tasa de desempleo en el mundo podría aumentar hasta un 6,1% en 2009, en comparación con el 5,7 % en 2007, lo que representa 18 millones de desempleados más en 2009 que en 2007.


Si la situación económica se deteriora más allá de lo previsto en noviembre de 2008, lo cual es probable, la tasa de desempleo mundial podría aumentar hasta el 6,5%, que representa 30 millones más de personas sin empleo en el mundo que en 2007.


En una hipótesis actual sobre la evolución más pesimista, la tasa de desempleo podría llegar al 7,1%, que equivaldría a un aumento de más de 50 millones de desempleados en el mundo.


El número de trabajadores pobres – es decir, personas que no ganan lo suficiente para mantenerse a sí mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 dólares al día por persona – puede aumentar hasta alcanzar un total de 1.400 millones, lo cual representaría el 45% de los trabajadores mundiales.


En 2009, la proporción de personas con empleos vulnerables – ya sea trabajadores que contribuyen al sustento familiar o trabajadores por cuenta propia con menor acceso a las redes de seguridad que protegen contra la pérdida de ingreso durante tiempos difíciles – podría aumentar de manera considerable en el peor de los escenarios y afectar al 53% de la población con empleo.

Otras conclusiones
El informe de la OIT señala que en 2008, el norte de África y Oriente Medio seguían teniendo las tasas más elevadas de desempleo, 10,3% y 9,4% respectivamente, seguidas por Europa central y sudoriental (países no pertenecientes a la UE) y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), con un 8,8%, el África subsahariana con un 7,9% y América Latina con un 7,3%.

La tasa de desempleo más baja volvió a observarse en Asia oriental, con un 3,8%, seguida de Asia meridional y Asia sudoriental y el Pacífico, con una tasa de desempleo en 2008 de 5,4% y 5,7% respectivamente.

El informe indica que las tres regiones asiáticas – Asia meridional, Asia sudoriental y el Pacífico y Asia oriental – representaron el 57% de la creación de empleo en el mundo en 2008. Por otro lado, en la región de las economías desarrolladas y la Unión Europea, la creación de empleo neta en 2008 fue negativa, menos 900.000 puestos, lo que explica en parte la baja tasa de creación de empleo a escala mundial este año.

En comparación con 2007, el aumento más significativo en la tasa de desempleo se observó en la región de las economías desarrolladas y la Unión Europea (UE), que pasó de 5,7 a 6,4%. El número de desempleados en la región aumentó en 3,5 millones en un año y alcanzó los 32,3 millones de personas en 2008.

De acuerdo con el estudio en cuestión, el África subsahariana y Asia meridional destacan por sus condiciones de mercado de trabajo extremadamente duras y por tener la proporción más alta de trabajadores pobres de todas las regiones del mundo. Aunque la tendencia ha ido en descenso durante los últimos diez años, alrededor de las cuatro quintas partes de las personas con trabajo en estas regiones seguían clasificándose en 2007 como trabajadores pobres.

Medidas en materia de políticas
La crisis económica de 2008 ha aumentado la preocupación por las repercusiones sociales de la globalización, asunto sobre el que ya advirtió la OIT. Al subrayar la necesidad de adoptar medidas para apoyar a los grupos vulnerables del mercado laboral, como los jóvenes y las mujeres, el informe de la OIT observa que hay un enorme potencial de trabajo desaprovechado en todo el mundo. El crecimiento y el desarrollo económicos podrían ser mucho mayores si se diera la oportunidad a las personas de tener un trabajo decente a través de inversiones productivas y políticas activas dirigidas al mercado de trabajo.

“La Agenda de Trabajo Decente es un marco político adecuado para hacer frente a la crisis. Incluye un mensaje poderoso: que el diálogo tripartito con las organizaciones de trabajadores y empleadores debe desempeñar un papel esencial en el abordaje de la crisis económica y en el desarrollo de políticas”, afirmó Juan Somavia.

Según lo discutido por el Consejo de Administración de la OIT en noviembre de 2008, el informe enumera diversas medidas recomendadas por la OIT en cuanto a la formulación de políticas que están aplicando numerosos gobiernos, a saber:


i) mayor cobertura de las prestaciones por desempleo y los regímenes de seguro, reconversión profesional de los trabajadores que han perdido el trabajo y protección de las pensiones frente a la caída catastrófica de los mercados financieros;


ii) inversión pública en infraestructuras y vivienda, infraestructuras comunitarias y empleos verdes, incluso mediante obras públicas de emergencia;


iii) apoyo a las pequeñas y medianas empresas;


iv) diálogo social a escala nacional, sectorial y empresarial.

Si un gran número de países –usando sus propias reservas acumuladas, préstamos de emergencia del FMI y mecanismos de ayuda más fuertes– aplicaran políticas coordinadas conformes con la Agenda de Trabajo Decente de la OIT, los efectos de la recesión en las empresas, los trabajadores y sus familias podrían amortiguarse y la recuperación podría prepararse mejor.

sábado, 24 de enero de 2009

A SEBASTIAN SERRANO

Buscabas siempre el arriete,
para golpear,
para romper,
para volar.

Saltastes a la utopía
del mañana ya escrito,
en el pasado de la derrota
de luchas pasadas;
buscando el aire libre
de un mañana sin espinas...

Descansa, canta;
queda la libertad
de los esclavos del mañana.

Javier ´Méndez-Vigo

lunes, 19 de enero de 2009

"QUE VOLEN AQUESTA GENT/QUE TRUQUEN DE MATINADA"


No se suicidó, lo mataron. LO ASESINARON como asesinaron en 1978 al camarada Germán Rodriguez. En los dos hechos intervino el "gran demócrata", el "padre de la Constitución". Pero al fin y al cabo uno de los políticos más cínicos del régimen franquista. Con Enrique Ruano fue Ministro de Turismo que se encargó de manipular. Con el camarada Germán fue Ministro del Interior que en aquella época trajo a la "Internacional Negra" para que interviniera en los asesinatos de Montejurra. Fue aquél Ministro del Régimen Franquista -de la Dictadura- el que no respetó el "derecho a asilo" que tiene el Cristianismo en sus Iglesias y ordenó la masacre de Vitoria donde murieron cinco obreros. Fue aquél que si tiene un nombre y del que si quiero acordarme: FRAGA
Todos tienen su propia canción que está en nuestra memoria y que no queremos ovidar. Pues un PUEBLO QUE OLVIDA COMETE LOS MISMOS ERRORES.
Siempre queda la esperanza y como bien decía Walter Benjamín nos queda la imagen del "Angel Caido" ya que sólo volviendo al pasado podemos CONQUISTAR el futuro
A LA MEMORIA DE ENRIQUE
Javier Méndez-Vigo

domingo, 18 de enero de 2009

LA SEGUNDA MUERTE DEL JUDAISMO


Eric Hazan

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Los millones de judíos que fueron exterminados por los nazis en las llanuras de Polonia tenían rasgos comunes que permitían hablar de un judaísmo europeo. No era tanto el sentimiento de pertenencia a un pueblo mítico, ni la religión pues muchos de ellos se habían despegado de ella: eran elementos de cultura común. Ésta no se reducía a recetas de cocina, ni a historias que transmitían el famoso humor judío, ni a una lengua, pues todos no hablaban el yiddish. Era algo más profundo, común bajo formas diversas a los obreros de las fábricas textiles de Lodz y a los pulidores de diamantes de Anvers, a los talmudistas de Vilna, a los mercaderes de verduras de Odessa y hasta a ciertas familias de banqueros como la de Aby Warburg. Esas gentes no eran mejores que otras, pero no habían ejercido jamás soberanía estatal y sus condiciones de existencia no les ofrecían como salida más que el dinero y el estudio.

Despreciaban, en cualquier caso, la fuerza brutal, cuyos efectos habían tenido a menudo ocasión de sentir. Muchos de ellos se pusieron del lado de los oprimidos y participaron en los movimientos de resistencia y de emancipación de la primera mitad del siglo pasado: esa cultura fue la que proporcionó el terreno en que creció el movimiento obrero judío, desde el Bund polaco, punta de lanza de las revoluciones de 1905 y de 1917 en el imperio zarista, hasta los sindicatos parisinos de los peleteros y sombrereros, cuyas banderas portaban divisas en yiddish y que dieron, en la MOI [organización de la resistencia francesa contra el nazismo] muchos combatientes contra el ocupante. Y fue en este terreno en el que crecieron las figuras emblemáticas del judaismo europeo, Rosa Luxemburgo, Franz Kafka, Hannah Arendt, Albert Einstein. Tras la guerra, muchos de los supervivientes y sus hijos apoyarían las luchas de emancipación en el mundo, a los negros americanos, el CNA de Sudáfrica, a los argelinos en su guerra de liberación.

Toda esas personas murieron y no se les resucitará. Pero lo que está ocurriendo en estos momentos en Gaza les mata una segunda vez. Se dirá que no merece la pena ponerse nervioso, que hay tantos precedentes, desde Deir Yassin a Sabra y Chatila. Pienso al contrario que la entrada del Ejército israelí en el ghetto de Gaza marca un momento fatal. En primer lugar por el grado de brutalidad, el número de niños muertos abrasados o aplastados bajo los escombros de su casa: se ha franqueado un límite que debe llevar, que llevará un día, al primer ministro israelí, al ministro de Defensa y al jefe del Estado Mayor al banquillo de los acusados de la Corte Internacional de Justicia.

Pero este momento no es solo el del horror y de la masacre en masa de los palestinos. Hay dos puntos que hacen de los acontecimientos actuales lo más grave que ha ocurrido a los judíos desde Auschwitz. El primero, es el cinismo, la forma abierta de tratar a los palestinos como seres infrahumanos, las octavillas lanzadas desde los aviones anunciando que los bombardeos van a ser aún más mortíferos, cuando la población de Gaza no puede huir, cuando todas las salidas están cerradas, cuando ya no queda sino esperar la muerte en la oscuridad. Este tipo de cinismo recuerda de forma heladora el tratamiento reservado a los judíos en Europa del Este durante la guerra, y sobre este punto espero sin temor los gritos de las “bellas almas” a sueldo [del sionismo].
La otra novedad, es el silencio de la mayoría de los judíos. En Israel, a pesar del coraje de un puñado de irreductibles, las manifestaciones de masas son llevadas a cabo por palestinos. En Francia, en las manifestaciones del 3 y del 10 de enero, el proletariado de los barrios populares estaba allí, pero gritos de cólera de intelectuales judíos, de sindicalistas, de políticos judíos, no he oído muchos.

En lugar de contentarse con las tonterías del gobierno y del CRIF (Consejo Representativo de las Instituciones Judías en Francia) ("no importar el conflicto"), es hora de que los judíos vengan en masa a manifestarse con los "árabe-musulmanes" contra lo inaceptable. Si no, sus hijos les preguntarán un día "qué hacían en aquellos tiempos", y no me gustaría estar en su lugar cuando tengan que responderles.


Eric Hazan es médico, escritor, traductor (entre otras, de las obras de Edward Said) y editor. Fue fundador de la Asociación Médica Franco-Palestina y ejerció como cirujano en el Líbano a mediados de los años 70.



Publicado el jueves 15/1/ 2009 en
http://www.protection-palestine.org/spip.php?article6846

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR.