domingo, 8 de enero de 2012

DESMANTELAR EL ESTADO DE BIENESTAR


Dogmas y desigualdad versus debate y justicia fiscal y social.

Comunicado de Attac España

Los nuevos recortes aprobados por el Gobierno de Rajoy dificultarán aún más la salida de la crisis en España. Se trata de medidas que lejos de favorecer la reactivación de la actividad económica, incrementarán las desigualdades aún más al reducir la capacidad adquisitiva de los asalariados y pensionistas sin afectar a los especuladores y grandes magnates del sistema financiero. La tímida reforma fiscal planteada es manifiestamente insuficiente para superar de una manera socialmente justa y equitativa la crisis que estamos padeciendo.

El Consejo de Ministros del Gobierno de España celebrado el pasado 30 de diciembre de 2011 aprobó un conjunto de “Medidas urgentes de orden económico y social y de corrección del déficit público” que reduce los gastos públicos en casi 9.000 millones de euros y aumenta los ingresos en casi 6.300 millones de euros. En su conjunto se trata de políticas que abrirán todavía más la brecha social, deprimirán aún más la economía y no van a contribuir a crear empleo digno. ATTAC España saca a la luz el presente comunicado sobre el calado de algunas de las medidas aprobadas, señalando sus limitaciones y proponiendo alternativas.

- Lo primero de todo, es abordar una cuestión de fondo nada despreciable en el caso que nos ocupa. Desde ATTAC venimos denunciando la nula voluntad del gobierno anterior y del actual para avanzar hacia un sistema de financiación pública que permita liberar a la ciudadanía de la tiranía de los mercados financieros especulativos. Como el Banco Central Europeo no es sensible a las necesidades de la gente, el gran capital hace su agosto exprimiendo las arcas públicas de los estados prestándoles a tipos de interés de usura. Los intereses de la deuda pública se convierten en un pesado lastre de prioritario pago (según la última reforma constitucional), que se anteponen a los derechos individuales y sociales de las personas. La “pelota” de la deuda y sus intereses sirven de justificación para desmontar y vender lo público, y sobre este asunto no se plantean medidas radicales, sino más sumisión a los mercados especulativos.

- En su comunicado, el Gobierno cita textualmente: “(…) estas medidas responden a la necesidad de afrontar el primer problema de España, que es el paro y que sólo se puede vencer si facilitamos financiación de la economía del país, algo que el déficit público impide”. Se trata, desde nuestro punto de vista, de un planteamiento absolutamente erróneo. Que las familias y las PYMES no tengan financiación no tiene casi nada que ver con el déficit público, y mucho que ver con unas entidades financieras que dedican las multimillonarias ayudas de los Gobiernos a seguir especulando en vez de financiar la economía real. Attac considera escandaloso en este sentido el aval de 100,000 millones de euros ofrecido por el gobierno a los bancos, sin contrapartida o garantía de que se utilicen para promover el crédito a familias y empresas. Ello está relacionado con la negativa de los gobiernos de crear una banca pública que de verdad vele por el interés general y haga llegar la financiación directamente a quien más la necesita, sin intermediarios. Mientras no se recupere una potente banca pública España seguirá sufriendo problemas de financiación en la actividad económica y en el desarrollo de los servicios públicos y en consecuencia el desempleo no remitirá.

- El Gobierno ha aprobado el incremento en un 1 por 100 de las pensiones a partir del 1 de enero de 2012, lo que sigue siendo absolutamente insuficiente para evitar una mayor pérdida de poder adquisitivo, tras la congelación de 2011 y una tasa de inflación en 2011 que rondará el 2,5%.

- Se recupera la desgravación en el IRPF por adquisición de vivienda habitual en las mismas condiciones que existían hasta el 31 de diciembre de 2010, se establece un IVA superreducido del 4 por 100 para la adquisición de primera vivienda a partir de 2012 y se aumentan los tipos impositivos del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de naturaleza urbana cuando su valor se sitúe por encima de la media. Con las dos primeras medidas se mantiene viva la esperanza de una recuperación del mercado inmobiliario, cuya burbuja llevó de cabeza a la actual situación de profunda crisis. Las grandes constructoras, inmobiliarias y entidades financieras están detrás de esta medida, que sigue apostando por animar a un mayor endeudamiento privado de las familias. En su lugar, se olvida la posibilidad de impulsar un amplio parque de vivienda pública y en arrendamiento, absolutamente subdesarrollado en España respecto a otros países de la Unión Europea-15. Además, la medida de aumentar el IBI de Urbana no discrimina entre quienes tienen una única vivienda que constituye su residencia habitual y quienes han especulado en el mercado de la vivienda y acumulado varias de ellas con la finalidad de obtener grandes beneficios en breve plazo. Los impuestos, además de para recaudar, también deberían utilizarse para penalizar conductas antisociales, como es el caso de la especulación con un bien básico como la vivienda. La desgravación que se propone es absolutamente ineficaz para resolver el grave problema social de la vivienda y beneficia una vez más a los promotores de la burbuja inmobiliaria.

- Mantenimiento del sueldo de los funcionarios y tasa de reposición cero de las plantillas. Mantenimiento del Salario Mínimo Interprofesional en 641, 40 euros para 2012. Ambas medidas implican una pérdida de poder adquisitivo para el 10-15% del total de trabajadores/as. Esto tendrá su reflejo en una caída del consumo, y consecuentemente, en un mayor desempleo tanto por la vía del empeoramiento de las expectativas empresariales como por la no reposición de vacantes. También están avisando de la no renovación de contratos a trabajadores del sector público, a los que consideran funcionarios sólo para reducirles el sueldo o eliminarles las pagas extras; ésos irán de cabeza a la calle y los Servicios Públicos se entregarán directamente a los especuladores…

- Se crea un gravamen complementario, temporal (ejercicios 2012 y 2013) y progresivo, en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para la reducción del déficit público. Los porcentajes aplicables oscilan entre el 0’75 por 100 para el primer tramo de la tarifa, el correspondiente a las rentas más bajas, hasta el 7 por 100 para las rentas superiores a 300.000 euros, tramo que se crea nuevo para este gravamen. Sin perjuicio de considerar positiva la progresividad fiscal de esta medida, el peso principal de la misma recaerá sobre las clases medias asalariadas. En su lugar hubiera sido más conveniente haber incrementado sólo el tipo impositivo de los tramos más altos de la base liquidable (digamos por encima de los 53.000 euros), evitando el recargo sobre los inferiores a esta cuantía. Con la actual modificación el tipo marginal máximo del IRPF se sitúa en el 52%, muy por debajo todavía del tipo marginal máximo del 56% que regía en los años 80 del siglo XX, y que sucesivos gobiernos del PSOE y el PP rebajaron hasta el 43%.

- También se establece el gravamen complementario para las rentas del ahorro en porcentajes que oscilan entre el 2 por 100 para los rendimientos de hasta 6.000 euros y el 6 por 100 para rendimientos superiores a 24.000 euros. Se trata de un paso adelante, pero escandalosamente corto, al aumentar la tributación de las rentas de capital, las cuales tienen un tratamiento fiscal especialmente favorable, a pesar de que dichas rentas se concentran en pocos contribuyentes. Pero en este tema, más importante que lo que se propone, es lo que se deja de hacer, ya que se sigue dando oxígeno a la actividad financiera y especulativa del gran capital sin atacar frontalmente el fraude fiscal ni perseguir la utilización de los paraísos fiscales. Las SICAV (Sociedades Anónimas de Inversión de Capital Variable) no se verán afectadas por el aumento del tipo de gravamen propuesto, pese a que la ciudadanía clama desde hace tiempo por su eliminación.

- No hay una sola medida que ataque el mayor cáncer de la sociedad española: la evasión fiscal. Llama la atención que la mayor presión fiscal se aplica sobre todo a los salarios (con una recaudación estimada de 4.111 millones de euros) y no a las rentas de capital (que sólo aportarán 1.246 millones de euros), cuando es en este segundo apartado donde se produce gran parte de la evasión fiscal. Gravar las nóminas de los asalariados es el impuesto más fácil de recaudar para un Gobierno. Es en el impuesto sobre capitales donde se tienen que realizar mayores esfuerzos. El fraude fiscal no se elimina sólo con buenas intenciones, sino que hay que tomar medidas concretas para atajarlo. La limitación de los pagos en efectivo anunciada por el gobierno la víspera de Reyes bien podría ser una de ellas pero habrá que comprobar si se aplica realmente y si es seguida por otras más contundentes. Incluso un gobierno tecnocrático como el del italiano Mario Monti acaba de prohibir las transacciones comerciales con un valor superior a 1.000 euros en metálico para reducir el fraude fiscal.

- Si se quiere aspirar a crear un modelo productivo que no se base solamente en la construcción y el turismo y que apueste por uno de mayor valor añadido, aumentar la inversión en I+D+I es absolutamente imprescindible, lo que es justamente lo contrario de lo que el Gobierno propone: reducir el presupuesto para I+D+I en un país como España, que tiene un retraso considerable respecto a los países de la zona euro, va a suponer el despido de centenares de investigadores del CSIC. Los ingresos necesarios para mantener y ampliar el nivel de inversión en I+D+I podrían venir de impuestos sobre los bienes de lujo y los coches de alta gama.

- A pesar de que los organismos económicos internacionales (UE, FMI) y los gobiernos títeres a los que manipulan nos aseguran que éstas son las únicas políticas posibles, Attac sigue insistiendo en que HAY ALTERNATIVAS para aumentar los ingresos públicos, que ni el actual Gobierno, ni el anterior, se han planteado llevar a cabo. Entre otras podemos citar:

a) Mantener indefinidamente el nuevo Impuesto de Patrimonio que el Gobierno del PSOE resucitó el año pasado sólo para 2011 y 2012, y que anteriormente había suprimido en 2008.

b) Eliminar las exenciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

c) Prohibir totalmente las SICAV y obligar a sus titulares a tributar al 35% por los fondos actualmente acumulados

d) Fijar un impuesto con carácter disuasorio para gravar los movimientos de capital especulativos.

e) Crear un nuevo impuesto sobre los beneficios de las entidades financieras, que se añada al que Attac ha venido exigiendo desde hace mucho tiempo: el ITF o Impuesto a las Transacciones Financieras

f) Aumentar el tipo del Impuesto de Sociedades que en los últimos años se ha reducido, a pesar de que sólo las empresas con beneficios tributan por el mismo. El tipo impositivo aplicado realmente está muy lejos del 30% teórico. Así lo pusieron de manifiesto los informes de auditoría del último ejercicio liquidado registrados en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por las diez principales empresas españolas por capitalización bursátil. Según los cálculos que hacen las propias compañías en sus memorias, el pago teórico, el que tendrían que realizar al tipo nominal del 30%, roza los 15.300 millones de euros. Pero la cantidad que llegó a Hacienda es mucho menor: 12.242 millones de euros. Ello supone un tipo impositivo del 23,9% sobre el beneficio antes de impuestos, es decir, seis puntos menos que el oficial, lo que equivale a más de 3.000 millones de merma. Todo ello, tras aplicar deducciones, reducciones, créditos fiscales y otras figuras para rebajar el pago de impuestos.

domingo, 1 de enero de 2012

EL GRAN ERROR DE LA SOCIALDEMOCRACIA

Este artículo cuestiona la percepción, ampliamente generalizada en sectores de la socialdemocracia española, de que el gobierno Schroeder realizó políticas que, a pesar de su impopularidad, las llevó a cabo para modernizar a Alemania. De esta manera se considera que el Presidente Zapatero sacrificó su gobierno y el partido socialista para salvar a España. El artículo señala que, en realidad, Schroeder sembró las bases para la crisis actual y el gobierno Zapatero no resolvió el problema grave que tiene España.

En círculos próximos al gobierno Zapatero se ha intentado presentar al Presidente Zapatero como el político que “se sacrificó para salvar a España”, comparándolo con el canciller Schröder de Alemania que, aunque era consciente de que iba a antagonizar a sus bases electorales con sus políticas de claro corte neoliberal, tiró adelante con ellas, pues creyó que con ello salvaba a Alemania de la situación de estancamiento económico en que se encontraba. Retrospectivamente parecería que los defensores de tales políticas llevan razón en el enjuiciamiento de la figura de Schröder como “el salvador de Alemania”. Este país parece ser el único en la Eurozona que no tiene problemas con su deuda pública: los intereses de su deuda son los más bajos y estables de la Eurozona. Y la inflación y el desempleo son los más bajos de tal comunidad monetaria. Parecería, pues, que los mercados financieros tienen plena confianza hacia el Estado alemán que, con su rigor y disciplina, se ha convertido en el modelo y punto de referencia de los otros países de la Eurozona. Hasta aquí la percepción ampliamente promovida por los medios de mayor difusión que tienden a ser de sensibilidad neoliberal. Veamos ahora los datos.

Pero antes, es importante conocer el debate que hubo entre el presidente del gobierno socialdemócrata, el canciller Schröder y su ministro de Economía, Oskar Lafontaine, un debate de gran relevancia no sólo para Alemania, sino para el resto de la Eurozona y la Unión Europea (UE). Schröder dio toda prioridad en su política económica a estimular la economía a base de acentuar las exportaciones, lo cual significó una gran concentración de euros en Alemania, que se emplearon en comprar deuda pública de los países PIIGS y también en prestarlo a las bancas privadas de tales países (Grecia, Portugal, Irlanda e Italia), la suma de cuyos déficits comerciales es igual al superávit de Alemania.

Esta gran acumulación de euros la consiguió Schröder a base de reducir el porcentaje del valor producido (por la elevada productividad) que iba al mundo del trabajo, a costa de aumentar el porcentaje que iba al capital (es decir, al mundo empresarial de la banca y de las empresas exportadoras). Una condición para que Schröder pudiera conseguir esta situación fue el debilitamiento del mundo del trabajo, consecuencia de la aplicación de las medidas neoliberales del canciller Schröder (tal como también ha estado haciendo el gobierno Zapatero y que, sin ninguna duda, continuará haciendo el gobierno Rajoy). Un resultado de ello es que en Alemania se han perdido 2.1 millones de empleos a tiempo completo, siendo sustituidos por 1.1 nuevos puestos a tiempo parcial, medio millón de autónomos y otro medio millón de trabajos temporales. Es cierto que el desempleo es relativamente bajo, 7,1% (en comparación con el promedio de la UE-15) pero ello no se debe a las reformas de Schröder, sino al sistema de cogestión (en el que los trabajadores en las empresas participan en la gestión de las empresas) que facilita la retención de puestos de trabajo a base de reducir las horas de trabajo, transformando trabajo a pleno empleo en trabajo parcial o temporal. Resultado del debilitamiento del mundo del trabajo se ha conseguido reducir los salarios y la protección social. Alemania ni tiene salario mínimo y millones de alemanes tienen salarios de 400 euros al mes, la solución propuesta por la gran patronal española. El porcentaje de trabajadores pobres creció de un 15% en 1998 a un 22% en 2005.

No existe plena conciencia en los círculos mediáticos y políticos de la Unión Europea lo erróneo que es definir el modelo alemán, basado en las exportaciones, como modélico. El politólogo y economista alemán Fabian Linder ha escrito extensamente señalando el escaso éxito de tal modelo (ver “Following Germany’s Lead to Economic Disaster”). El crecimiento económico alemán ha sido muy bajo y lento, debido a una escasa demanda doméstica, resultado del descenso muy notable de los salarios reales ocurrido como consecuencia de las medidas llevadas a cabo por Schröder y continuadas por Angela Merkel.

Schröder ganó aquel debate y Lafontaine perdió y, con él, la clase trabajadora alemana y las clases populares de los países de la UE. Lafontaine quiso basar el estímulo económico de Alemania en el crecimiento de la demanda doméstica, redistribuyendo el crecimiento del producto (producido por la elevada productividad) en dirección de los trabajadores. Con ello las importaciones habrían aumentado y las exportaciones habrían descendido, estimulando así las economías de los otros países de la Eurozona. En su lugar, el modelo Schröder, continuado con Merkel, quiere exportarse a todos los países, lo cual es imposible, pues la disminución de la demanda doméstica de todos los países está conduciendo a la Gran Recesión y Depresión, incluida Alemania.

En realidad, lo que estamos viendo es una alianza de clases entre la banca (y la gran patronal) en España y la de los países periféricos, en contra de los intereses de las clases populares alemanas y las de los otros países. Es, como bien ha dicho Jeff Faux, fundador de Economic Policy Institute, de Washington D.C., “la exitosa lucha de clases a nivel internacional”. Y ahí está el problema. El diseño del euro y de la Eurozona estaba orientado para que ocurriera lo que está ocurriendo. Al impedírsele a un país que pudiera devaluar su moneda, éste se vio en la necesidad de devaluar sus salarios y debilitar su protección social. Éstas eran las dos alternativas que siempre se presentaban como las dos únicas posibles. Pero hay otra, y es la respuesta colectiva a base de estimular la economía mediante políticas expansivas, tanto de subidas de salarios como de aumento del gasto público, mejorando la infraestructura física y social del país, tal como ocurrió con el New Deal en EEUU y con el Plan Marshall En Europa después de la II Guerra Mundial, y tal como también proponía Oskar Lafontaine para Alemania y para la Unión Europea. El hecho de que este último perdiera en aquel conflicto fue una gran oportunidad perdida para Alemania y para todos. Y algo semejante ha ocurrido con el gobierno Zapatero. Sería de desear que el PSOE en su necesaria autocrítica del gobierno Zapatero fuera consciente de ello. Ni que decir tiene que tal gobierno hizo reformas positivas y algunas de ellas muy positivas. Pero, su talón de Aquiles fue su política económica que fue de clara orientación neoliberal y que debiera cambiarse profundamente, con un cambio de personal que dudo que se realice. Hasta ahora no ha ningún asomo de crítica de tales políticas.

Vicenç Navarro- ATTAC

martes, 27 de septiembre de 2011

SOBRE LA REFORMA CONSTITUCIONAL


Muchas son las cosas que se pueden decir acerca de la reforma constitucional aprobada de una manera sorpresiva, y a toda prisa, en el Congreso de los diputados. Debo decir que la primera impresión que recibí se produjo, a orillas del Cantábrico, en la magnífica Playa de San Lorenzo en mi querida Gijón. Al principio quedé sorprendido y desconcertado, perplejo, como muchos otros españoles, ya que ponía en cuestión un tópico, comúnmente aceptado, que afirmaba que no era conveniente revisar la Constitución del 78, a no ser que fuera posible alcanzar un acuerdo semejante al que se produjo en 1.978. Esta era la razón que esgrimían unos y otros para aparcar, hasta mejor ocasión, la reforma de la ley electoral. Y de pronto, sorpresivamente, cuando estábamos al final de la legislatura, se decide proponer, nada más y nada menos, que una reforma de la Constitución.

El hecho es que tengo asociado todo este ruido mediático y político a lo ocurrido la semana anterior. El Presidente del Gobierno realiza su propuesta a las Cortes el 23 de agosto. Estamos a martes. El domingo anterior ha abandonado España Benedicto XVI. Con motivo de su visita se suceden los análisis y comentarios acerca del carácter de nuestro Estado: vuelve la discusión acerca de si estamos ante un Estado aconfesional o ante un Estado laico, a la distinción entre laicidad y laicismo, y al cambio del papel de la religión en estos años. Entre todos los análisis publicados me llama la atención un artículo de Enric Juliana en el periódico La Vanguardia donde recuerda la sorpresa del cardenal Tarancón ante la reacción del nuevo pontífice tras su elección. Cuando Tarancón esperaba una continuidad con la línea de Pablo VI se encuentra con la áspera reprimenda de Juan Pablo II; éste le reprocha no haberse opuesto a una Constitución “atea” y le recrimina no haber sido capaz de articular el catolicismo español en torno a una fuerza política propia. Tarancon pensaba que el tiempo de la Democracia cristiana había concluido y que el pluralismo político de los católicos era una conquista que no se podía olvidar, para él era uno de los signos de madurez del catolicismo español. Pensaba también que era imprescindible llegar a un acuerdo para evitar la reproducción de las dos Españas. Ninguna de las dos cosas parece que satisfizo al nuevo Papa.

Todo lo ocurrido desde aquel final de los setenta hace que sean muchos los que se pregunten: ¿hubiera sido posible la transición con el catolicismo actual? Es una pregunta que está ahí y que nos hace pensar, volviendo a nuestro tema, en qué medida hubiera sido posible la Constitución del 78 con una filosofía económica como la que hoy impera en el mundo occidental. ¿Hubiera sido posible el consenso constitucional con el neoconservadurismo?; ¿ hubiera sido factible con el neoliberalismo hoy dominante?

Muchos aprobamos la Constitución no porque pensáramos que la Monarquía parlamentaria sea una fórmula mejor que la República democrática o porque considerásemos que el Estado aconfesional era preferible a un Estado laico, tampoco porque creyésemos que el Estado de las autonomías era preferible a un Estado federal. Pensábamos entonces y seguimos pensando hoy que el republicanismo, el laicismo y el federalismo son fórmulas preferibles pero apoyamos la Constitución porque había que buscar una forma de acuerdo, de transacción, de consenso entre nuestras propuestas y las posiciones de una derecha que venía del franquismo y había apoyado durante muchos años el confesionalismo, el centralismo y la monarquía tradicional.

Apoyamos la Constitución porque había que llegar a un acuerdo para salir de la dictadura y porque en la Constitución se reconocían los derechos cívicos y los derechos económico-sociales. Se recogían derechos que asumían lo mejor del liberalismo y derechos que abonaban la existencia de un Estado social y democrático de derecho. No éramos muy originales porque tratábamos de reproducir el modelo social europeo y el Estado del bienestar keynesiano: ¿hubiera sido posible el consenso constituyente sin ratificar ese modelo?

Creo que no y, sin embargo, son muchos los que piensan que lo ocurrido no tiene importancia. Unos afirman que estamos ante un problema puramente técnico; los hay que consideran que no hay de que sorprenderse porque estamos ante la confirmación de una Constitución sesgada desde el principio hacia la derecha, fruto de una transición con más sombras que luces; por ultimo, también están los que apoyaron la Constitución del 78 pero consideran que ha quedado sobrepasada por la configuración del modelo europeo en la actualidad.

Me parece que analizar algunas de estas reacciones ayuda a comprender por qué ante una decisión tan relevante no se ha producido la reacción popular que podríamos haber esperado. Que las personas vinculadas a un pensamiento neoliberal no hayan reaccionado negativamente es comprensible: sus tesis estaban siendo legitimadas, reconocidas, constitucionalizadas. No querían echar las campanas al vuelo porque lo importante era reconocer que, ¡por fin! se ponía a la política en su sitio: para los neoliberales los políticos no son gentes de fiar, siempre prestos a prometer más de lo que pueden dar, dispuestos a ser generosos con el dinero de todos, y esclavos de los compromisos electorales. Sólo cuando el mercado triunfe sobre la democracia habrá progreso en la sociedad.

Para los progresistas social-liberales la filosofía neoliberal es demasiado dura pero no encuentran manera de marcar una diferencia entre la derecha y la izquierda en el campo económico. Hay que salvar el euro como sea, realizando cualquier tipo de sacrificio, y asumir el principio de la estabilidad presupuestaria puede ser un buen camino para lograr la supervivencia de la moneda común.

Esquemáticamente estas dos son las posiciones que imperan en las dos grandes formaciones políticas pero al asumir esta reforma dejan fuera del consenso a sectores de izquierda que siguen apostando por mantener el Estado del bienestar y por una política económica alternativa. Entre estos sectores están de una manera muy señalada los sindicatos y los partidos a la izquierda del PSOE. Por ello en este final de la legislatura, asistimos a una paradoja: el político que había sido acusado de romper el pacto constitucional, de cambiar de sujeto constituyente al pretender la aprobación del Estatuto de Cataluña sin el apoyo del partido popular percibe, al final de la legislatura, cómo sus antiguos aliados se oponen a la reforma constitucional y su gran adversario la abona.

Entre los que se oponen hay distintas posiciones que sólo el futuro dirá que camino tomarán. Los que se oponen al cambio constitucional, desde una postura de apoyo a la Constitución del 78 son vistos, en ocasiones, con una cierta mirada conmiserativa por todos aquellos sectores de izquierda que abjuran radicalmente de la transición española y del actual modelo europeo. Los que apoyaron la Constitución del 78 y sienten que ese espíritu ha sido traicionado, como les ocurre a los sindicatos, deben oponer su propia lectura de la transición. La Constitución española tuvo luces y sombras pero, no hay duda, a mi juicio, que entre las luces estaba asumir principios muy importantes del modelo keynesiano que hoy son puestos en cuestión. La cuestión es si esos principios tienen posibilidad de sobrevivir en el contexto de la actual globalización.

Esa es la gran interrogante de cara al futuro. Un futuro en el que cada vez es más necesario realizar un debate sobre las ventajas y los inconvenientes del proceso de integración europea. Un debate que está pendiente en España. Europa es hoy para nosotros una solución a nuestros problemas pero es también un problema cada vez mayor. Es este fenómeno el que está detrás de la perplejidad que suscita este debate; una perplejidad que he podido detectar en muchos ambientes, entre personas que razonan diciendo: “Hombre si todo el modelo europeo está puesto en cuestión, si Europa está al borde del precipicio, si estamos ante la crisis más grave en los últimos ochenta años, no pensarás que debamos conmovernos por modificar un artículo de la Constitución de 1.978”

Al escuchar este razonamiento, al ver como lo desarrollaban personas a la vez profundamente conmovidas por la movilización de los profesores en defensa de la Escuela pública he pensado que sólo realizando una interpretación de todo lo ocurrido en todos estos años podremos tener futuro. Esto afecta a todos y especialmente a los sindicatos. Los sindicatos deben intentar articular un relato propio acerca de las luces y las sombras de la transición y de la Constitución del 78. Un relato que sea alternativo al hoy dominante, al que reduce todo a un juego de grandes personalidades (el monarca, Suarez, Tarancón, Carrillo, Felipe González, Fraga, Pujol) en el que aparecen siempre, muy en segundo lugar, los líderes sindicales, la aportación del movimiento obrero, sus experiencias de lucha, las razones por las que apoyaron la Constitución del 78. Al no estar dispuestos a desarrollar ese relato frente a las corrientes hoy dominantes corremos el peligro de quedar subsumidos entre dos universos: los que consideran que no ha pasado nada y los que piensan que ha pasado lo que tenía que pasar, que ya estaba todo escrito desde los pactos de la transición a la inserción en la Europa actual.

¿Por qué no operamos, en sentido contrario, y decimos que el no a la actual reforma constitucional se basa en el sí crítico a lo mejor del espíritu de la transición?

(*) Antonio García Santesmases es catedrático de Filosofía Política de la UNED.

sábado, 27 de agosto de 2011

IS Y LA REFORMA CONSTITUCIONAL


DIPUTADOS DE IZQUIERDA SOCIALISTA NO DESCARTAN FIRMAR LA PETICIÓN DE REFERÉNDUM PORQUE ES "MÁS DEMOCRÁTICO"

Si no se hace, aconsejan a Rubalcaba olvidarse de su 'escaño 351'

Reiteran su rechazo a la reforma aunque se hayan "salvado los muebles" no incluyendo las cifras de déficit en la Constitución

Izquierda Socialista, la única corriente interna del PSOE, no descarta que sus diputados con escaño en el Congreso apoyen con su firma la petición de que la reforma de la Constitución pactada entre PSOE y PP se someta a referéndum como quieren promover formaciones minoritarias si su partido veta esta posibilidad.

Así lo ha adelantado a Europa Press el portavoz de Izquierda Socialista y diputado por Madrid Juan Antonio Barrio de Penagos, quien ha querido dejar claro que antes de tomar una decisión sobre este tema centrarán sus esfuerzos en intentar convencer a su partido de la conveniencia de convocar una consulta sobre la revisión constitucional.

"Convocar un referéndum sería más democrático", ha sentenciado Barrio en contra del criterio expresado por el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ha recordado que un cambio en el artículo 135 de la Constitución no requiere este tipo de consulta.

LO PLANTEARÁN EN EL GRUPO SOCIALISTA

De hecho, el también miembro de Izquierda Socialista y diputado por Madrid, Manuel de la Rocha, ha avanzado que planteará formalmente la oportunidad de celebrar un referéndum en la reunión que el Grupo Socialista ha convocado para debatir sobre la reforma el próximo lunes, la víspera de su toma en consideración por el Pleno del Congreso.

Aún admitiendo que es "jurídicamente posible" aprobar la reforma sin referéndum, ha recalcado que "políticamente sería muy importante" someterlo a las urnas. "Rubalcaba debería apoyar la propuesta de referéndum que han hecho los sindicatos así, volver a enlazar tambiçen con el movimiento 15-M, del que dijo que quería que fueran la voz de los ciudadanos en el escaño 351 del Congreso", ha sugerido.

En la misma línea se ha pronunciado el diputado por Granada y miembro de la corriente José Antonio Pérez Tapias, que lleva varios días defendiendo un referéndum a través de su cuenta de Twitter. "Si Rubalcaba quiere seguir hablando de escaño 351 debe apoyar referéndum para reforma CE. De lo contrario, habrá de abandonar ese tema", ha avisado. También ha lamentado que se tenga "temor a dar la palabra a la ciudadanía". "¿No confiamos en su madurez política? ¿O no confiamos en nuestras razones?", se ha preguntado.

Aunque los tres se han congratulado de que la dirección del Grupo Socialista haya accedido a reunir a sus miembros para discutir un asunto de tanto calado y también de que finalmente las cifras concretas sobre el límite de déficit y deuda no se vayan a plasmar en la Carta Magna, siguen rechazando el fondo de la reforma.

"Eso es positivo, se han salvado los muebles", ha comentado Barrio, incidiendo en que era "descabellado" e "ilógico" incluir cantidades concretas en la Constitución, un texto que contiene "principios generales" y que sólo puede ser reformado por consenso entre PSOE y PP.

NO AL FONDO Y A LAS PRISAS

Para De la Rocha, "la intervención de Rubalcaba ha permitido que no se incluyan cifras en la Carta Magna", pero aún así el texto acordado es "muy negativo" porque sí introduce en la ley de leyes "un principio económico neoliberal de forma absolutamente injustificada".

Además, Izquierda Socialista ha vuelto a denunciar la premura con la que se va a llevar a cabo y continúa defendiendo que antes de adoptar una decisión era oportuno abrir un debate "amplio" entre las fuerzas políticas y la sociedad en su conjunto.

"Eso implicaba haberlo dejado para la siguiente legislatura", explica Barrio. "Una reforma de este calado no debe hacerse en ocho días a finales de agosto a toda velocidad", ha reiterado Manuel De la Rocha.

Europa Press. 26 de agosto de 2011



jueves, 28 de abril de 2011

Ocho proposiciones urgentes para otra Europa


26 Abril 2011 | Categorías: Unión Europea |

Éric Toussaint – Consejo Científico de ATTAC Francia.

La crisis sacude a la Unión Europea hasta los cimientos. Para varios países la soga de la deuda pública se cierra sobre ellos y están asfixiados por los mercados financieros. Con la complicidad activa de los gobiernos, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del FMI, las instituciones financieras responsables de la crisis se enriquecen y especulan sobre las deudas de los Estados. La patronal aprovecha la situación para lanzar una ofensiva brutal contra una serie de derechos económicos y sociales de la mayoría de la población.

La reducción de los déficit públicos no debe hacerse reduciendo los gastos sociales públicos, sino aumentando los impuestos, luchando contra el gran fraude fiscal y gravando más el capital, las transacciones financieras, el patrimonio y las rentas de los más ricos. Para reducir el déficit, también es necesario reducir drásticamente los gastos de armamento, así como otros gastos socialmente inútiles y peligrosos para el medio ambiente. En cambio es fundamental aumentar los gastos sociales, especialmente para amortiguar los efectos de la depresión económica. Pero más allá hay que considerar esta crisis como una posibilidad de romper con la lógica capitalista y realizar un cambio radical de sociedad. La nueva lógica que hay que construir deberá romper con el productivismo, incluir la cuestión ecológica, erradicar las diversas formas de opresión [racial, patriarcal, etc.] y promover los bienes comunes.

Para eso es necesario construir un frente anticrisis, tanto a escala europea como localmente, con el fin de agrupar las energías para crear una relación de fuerza favorable a la puesta en práctica de soluciones radicales centradas en la justicia social y climática. Desde agosto de 2010 el CADTM ha formulado ocho propuestas relativas a la actual crisis europea (1). El elemento central es la necesidad de proceder a la anulación de la parte ilegal de la deuda pública. Para ello, el CADTM recomienda la realización de una auditoría de la deuda pública efectuada bajo control ciudadano. En determinadas circunstancias dicha auditoría deberá combinarse con la suspensión unilateral y soberana del reembolso de la deuda pública. El objetivo de la auditoría es llegar a la anulación/repudio de la parte ilegal de la deuda pública y a una fuerte reducción del resto de la deuda.

La reducción drástica de la deuda pública es una condición necesaria pero insuficiente para sacar a los países de la Unión Europea de la crisis. Hay que completarla con toda una serie de medidas de gran amplitud en diferentes ámbitos.

1. Realizar una auditoría de la deuda pública con el fin de anular la parte ilegal.

Una parte importante de la deuda pública de los Estados de la Unión Europea es ilegal porque es el resultado de una política deliberada de gobiernos que decidieron privilegiar sistemáticamente a una clase social, la clase capitalista, y a otros sectores favorecidos, en detrimento del resto de la sociedad. La rebaja de impuestos sobre las rentas altas de las personas físicas, sobre sus patrimonios y sobre los beneficios de las empresas privadas, han llevado a los poderes públicos a incrementar la deuda pública con el fin de cubrir el agujero producido por esa rebaja. Así, dichos poderes públicos han aumentado fuertemente la carga impositiva sobre los hogares modestos que constituyen la mayoría de la población. A eso hay que añadir, desde 2007-2008, el rescate de las instituciones financieras privadas, responsables de la crisis, que ha costado muy caro a las finanzas públicas y ha hecho estallar la deuda pública. La disminución de los ingresos provocada por la crisis que han causado las instituciones financieras privadas, una vez más se ha tenido que cubrir con préstamos masivos. Ese marco general señala claramente la ilegalidad de una parte importante de las deudas públicas. A eso se añade, en cierto número de países sometidos al chantaje de los mercados financieros, otras fuentes evidentes de ilegalidad. Las nuevas deudas contraídas a partir de 2008 se han asumido en un contexto en el que los banqueros [y otras instituciones financieras privadas] utilizan el dinero conseguido de los bancos centrales a tipos de interés bajos para especular y obligar a los poderes públicos a aumentar las remuneraciones que éstos tienen que reembolsar. Además en países como Grecia, Hungría, Letonia, Rumania o irlanda, los préstamos concedidos por el FMI se han combinado con condiciones que constituyen una violación de los derechos económicos y sociales de las poblaciones. Con el agravante de que esas condiciones, una vez más, favorecen a los banqueros y a las demás instituciones financieras. También por estas razones son ilegales.

Finalmente, en algunos casos se ha hecho burla de la voluntad popular: por ejemplo, mientras que en febrero de 2011 una amplia mayoría de los irlandeses votó contra los partidos que hicieron regalos a los bancos y aceptaron las condiciones impuestas por la Comisión Europea y el FMI, la nueva coalición gubernamental continúa grosso modo la misma política que sus predecesores. Más generalmente, en algunos países se asiste a la marginación del poder legislativo en beneficio de una política de hechos consumados impuesta por el poder ejecutivo que pasa los acuerdos con la Comisión Europea y el FMI. A continuación el poder ejecutivo presenta al Parlamento ese acuerdo «lo tomas o lo dejas», que llega incluso a organizar un debate sin votación en asuntos de primer orden. La tendencia del poder ejecutivo a transformar el órgano legislativo en una oficina de registro se refuerza.

En ese inquietante contexto, sabiendo que antes o después una serie de Estados se enfrentará al riesgo concreto de la imposibilidad de pagar por falta de liquidez y que el reembolso de una deuda ilegal es inaceptable por principios, conviene pronunciarse claramente por la anulación de las deudas ilegales. Anulación cuyo coste debe recaer sobre los culpables de la crisis, a saber, las instituciones financieras privadas.

Para los países como Grecia, Irlanda, Portugal o los países de Europa del Este [y los de fuera de la Unión Europea, como Islandia], es decir, los países que están sometidos al chantaje de los especuladores, del FMI y de otros organismos como la Comisión Europea, conviene recurrir a una moratoria unilateral del reembolso de la deuda pública. Esta propuesta se hace popular en los países más afectados por la crisis. A finales de noviembre de 2010 en Dublín, en una encuesta de opinión realizada por teléfono a cerca de 500 personas, el 57% de los irlandeses preguntados se pronunció a favor de la suspensión del pago de la deuda [«default» en inglés] más que por la ayuda de emergencia del FMI y Bruselas. «Default ! say the people» [el pueblo por la suspensión del pago] titulaba el Sunday Independent, principal diario de la isla. Según el CADTM, ese tipo de moratoria unilateral debe unirse a la realización de una auditoría de los préstamos públicos [con participación ciudadana]. La auditoría debe permitir que se aporten al gobierno y a la opinión pública las pruebas y los argumentos necesarios para la anulación/repudio de la parte de la deuda identificada como ilegal. El derecho internacional y el derecho interno de los países ofrecen una base legal para ese tipo de acción soberana unilateral de anulación/repudio.

A los países que recurran a la suspensión del pago, con la experiencia sobre la cuestión de la deuda de los países del sur, el CADTM pone en guardia con respecto a una medida insuficiente, una simple suspensión del reembolso de la deuda, que puede revelarse contraproducente. Hay que hacer la moratoria sin añadido de intereses de demora sobre las sumas no reembolsadas.

En otros países como Francia, Gran Bretaña o Alemania, no es imperativo decretar una moratoria unilateral durante la realización de la auditoría. Pero también debe llevarse a cabo allí con el fin de determinar la amplitud de la anulación/repudio a la que habrá que proceder. En caso de deterioro de la coyuntura internacional la suspensión del pago pueden llegar a ser necesaria incluso para los países que se creen a salvo del chantaje de los prestamistas privados.

La participación ciudadana es la condición imperativa para garantizar la objetividad y la transparencia de la auditoría. Esta comisión de auditoría deberá estar compuesta especialmente por los diferentes órganos del Estado afectados, así como por auditores expertos de las finanzas públicas, economistas, juristas, constitucionalistas, representantes de los movimientos sociales… y permitirá determinar las distintas responsabilidades en el proceso de endeudamiento y exigir que los responsables, tanto nacionales como internacionales, rindan cuentas a la justicia. En caso de hostilidad de un gobierno con respecto a la auditoría, será necesario constituir una comisión ciudadana de auditoría sin participación gubernamental

En cualquier caso es legítimo que las instituciones privadas y las personas físicas de altas rentas que poseen los títulos de esas deudas asuman el coste de la anulación de deudas soberanas ilegales, ya que son ampliamente responsables de la crisis de la cual, por añadidura, se beneficiaron largamente. El hecho de que deban asumir el coste de la anulación no es más que una justa vuelta hacia una mayor justicia social. Es importante elaborar un registro de los propietarios de títulos con el fin de indemnizar a los ciudadanos y ciudadanas con rentas bajas y medias que haya entre ellos.

Si la auditoría demuestra la existencia de delitos relacionados con el endeudamiento ilegal, hay que condenar firmemente a sus autores a pagar las reparaciones y no permitir que se libren de las penas de cárcel en función de la gravedad de sus actos. Hay que exigir justicia contra las autoridades que pusieron en marcha los préstamos ilegales.

En cuanto a las deudas que no están afectadas de ilegalidad, convendría imponer un esfuerzo a los acreedores en términos de reducción del stock y de los tipos de interés, así como una ampliación del período de reembolso. También seria conveniente efectuar una discriminación positiva a favor de los pequeños propietarios de títulos de la deuda pública que convendría reembolsar normalmente. Por otra parte, el montante de la parte del presupuesto del Estado destinado al reembolso de la deuda deberá limitarse en función de la situación de la economía, de la capacidad de reembolso de los poderes públicos y del carácter irreducible de los gastos sociales. Hay que inspirarse en lo que hizo Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. El Acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana, que consistía, en particular, en reducir el 62% del stock de la deuda, estipulaba que la relación entre el servicio de la deuda y los ingresos de las exportaciones no debía sobrepasar el 5% (2). Se podría definir una ratio de este tipo: la suma asignada al reembolso de la deuda no puede exceder el 5% de los ingresos del Estado. También hay que adoptar un marco legal para evitar que se repita la crisis que comenzó en 2007-2008: prohibición de socializar las deudas privadas, obligación de organizar una auditoría permanente de la política de endeudamiento público con participación ciudadana, imprescriptibilidad de los delitos relacionados con el endeudamiento ilegal, nulidad de las deudas ilegales…

2. Detener los planes de austeridad, son injustos y profundizan la crisis.

De acuerdo con las exigencias del FMI, los gobiernos de los países europeos han optado por imponer a sus pueblos políticas de estricta austeridad, con claros recortes en el gasto público: jubilaciones en la función pública, congelación e incluso rebaja de los salarios de los funcionarios, reducción del acceso a algunos servicios públicos vitales y de protección social, retraso de la edad de jubilación. A la inversa las empresas públicas reclaman –y obtienen- un aumento de sus tarifas mientras que el coste del acceso a la sanidad y la educación también se revisa al alza. Crece el recurso a la subida de impuestos indirectos particularmente injustos, en especial el IVA. Las empresas públicas del sector competente se privatizan masivamente. Las políticas de austeridad que se ponen en práctica se están empujando a un nivel nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial. De esta forma los efectos de la crisis se duplican por los presuntos remedios que se dirigen sobre todo a proteger los intereses de los propietarios de capitales. En resumen, ¡los banqueros beben, los pueblos pagan!

Pero los pueblos cada vez toleran menos la injusticia de esas reformas caracterizadas por una amplia regresión social. En términos relativos son los trabajadores, los parados y las familias más modestas quienes más tienen que contribuir para que los Estados continúen engordando a los acreedores. Y entre las poblaciones más afectadas las mujeres ocupan el primer puesto, ya que la actual organización de la economía y la sociedad patriarcal hace que caigan sobre ellas los desastrosos efectos de la precariedad, del trabajo parcial y mal pagado. Afectadas directamente por la degradación de los servicios sociales públicos, ellas pagan un precio muy alto. La lucha para imponer otra lógica es indisociable de la lucha por el respeto total de los derechos de las mujeres.

3. Instaurar una verdadera justicia fiscal europea y una justa redistribución de la riqueza. Prohibir las transacciones con los paraísos judiciales y fiscales. Luchar contra el fraude fiscal masivo de las grandes empresas y de los más ricos.

Desde 1980 no han dejado de bajar los impuestos directos sobre las rentas más elevadas y las grandes empresas. Así en la Unión Europea, de 2000 a 2008, las tasas superiores del impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades bajaron respectivamente 7 y 8,5 puntos. Esos cientos de miles de millones de euros de regalos fiscales se orientaron esencialmente hacia la especulación y la acumulación de riquezas por parte de los más ricos.

Hay que diseñar una reforma profunda de la fiscalidad con el objetivo de la justicia social [reducir al mismo tiempo las rentas y el patrimonio de los más ricos para aumentar los de la mayoría de la población] armonizándola en el plano europeo con el fin de impedir el dumping fiscal (3). Se trata de aumentar los ingresos públicos, especialmente por medio del impuesto progresivo sobre la renta de las personas físicas más ricas [la tasa marginal sobre el tramo más elevado de renta debe llevarse al 90% (4)], el impuesto sobre el patrimonio a partir de cierto montante y el impuesto de sociedades. Este aumento de los ingresos debe ir parejo con una rápida rebaja del precio del acceso a los bienes y servicios de primera necesidad [alimentos básicos, agua, electricidad, calefacción, transporte público, material escolar…] especialmente por una reducción fuerte y concreta del IVA de dichos bienes y servicios vitales. Se trata también de adoptar una política fiscal que favorezca la protección del medio ambiente gravando de forma disuasiva a las industrias contaminantes.

La Unión Europea debe adoptar una tasa sobre las transacciones financieras, especialmente sobre los mercados de intercambios, con el fin de aumentar los ingresos de los poderes públicos.

Los diferentes G20, a pesar de sus declaraciones de intenciones, en realidad se han negado a atacar a los paraísos judiciales y fiscales. Una medida sencilla para luchar contra los paraísos fiscales [que todos los años hacen perder a los países del norte, y también a los del sur, recursos vitales para el desarrollo de las poblaciones], consiste para un Parlamento en prohibir a todas las personas físicas y a todas las empresas presentes en su territorio realizar cualquier transacción que pase por los paraísos fiscales, bajo pena de una multa de un importe equivalente. Además hay que erradicar esos agujeros negros de las finanzas, de tráficos criminales, de corrupción y de delincuencia de cuello blanco.

El fraude fiscal priva a la colectividad de medios considerables y actúa contra el empleo. Los medios públicos consecuentes deben ponerse al servicio de las finanzas para luchar eficazmente contra ese fraude. Los resultados deben hacerse públicos y sancionar severamente a los culpables.

4. Poner en orden los mercados financieros, en especial por la creación de un registro de los propietarios de títulos, por la prohibición de las ventas al descubierto y la especulación en una serie de sectores. Crear una agencia pública europea de calificación.

La especulación a escala mundial representa varias veces el total de las riquezas producidas en el planeta. Los sofisticados montajes de la mecánica financiera la vuelven totalmente incontrolable. Los engranajes que suscita alteran la estructura de la economía real. La opacidad sobre las transacciones financieras es la norma. Para gravar a los acreedores en el origen, es necesario identificarlos. La dictadura de los mercados financieros debe acabar y se debe prohibir la especulación en toda una serie de sectores. Es conveniente prohibir la especulación con los títulos de la deuda pública, con las divisas y con los alimentos (5). También se deben prohibir las ventas al descubierto (6) y los Credit Default Swaps se deben regular estrictamente. Hay que cerrar los mercados de contratación directa de productos derivados, que son verdaderos agujeros negros que escapan a toda reglamentación y vigilancia.

El sector de las agencias de calificación también debe reformarse y enmarcarse estrictamente. Lejos de una herramienta de evaluación científica objetiva, esas agencias son, estructuralmente, partes interesadas de la globalización neoliberal y en varias ocasiones han desencadenado repeticiones de catástrofes sociales. En efecto, la rebaja de la nota de un país implica una subida de los tipos de interés sobre los préstamos que se le han concedido. En consecuencia la situación económica del país en cuestión se deteriora todavía más. El comportamiento borreguil de los especuladores multiplica las dificultades encontradas que pesarán todavía más duramente sobre las poblaciones. La marcada sumisión de las agencias de calificación a los medios financieros estadounidenses las convierte en actores principales a nivel internacional, y su responsabilidad en el desencadenamiento y la evolución de la crisis no ha sido suficientemente aclarada por los medios de comunicación. La estabilidad económica de los países europeos se ha dejado en manos de esas agencias de calificación, sin protección, sin medios serios de control por parte de los poderes públicos. Es imprescindible la creación de una agencia pública de calificación para escapar de este callejón sin salida.

5. Transferir los bancos al sector público bajo control ciudadano.

Tras decenios de desviaciones financieras y privatizaciones ya es hora de pasar el sector crediticio al dominio público. Los Estados deben recuperar su capacidad de controlar y orientar la actividad económica y financiera. También deben contar con instrumentos para realizar inversiones y financiar el gasto público reduciendo al mínimo el endeudamiento con instituciones financieras privadas y/o extranjeras. Hay que expropiar los bancos, sin indemnización, y transferirlos al sector público bajo control ciudadano.

En algunos casos, la expropiación de los bancos privados puede representar un coste para el Estado debido a las deudas puedan haber acumulado. El coste en cuestión debe recuperarse del patrimonio general de los grandes accionistas. En efecto, las empresas privadas que son accionistas de los bancos y que los llevaron al abismo mientras obtenían jugosos beneficios, son propietarias de una parte de su patrimonio en otros sectores de la economía. Debe hacerse, pues, una punción en el patrimonio general de los accionistas. Se trata de evitar al máximo la socialización de las pérdidas. El ejemplo irlandés es emblemático. La forma en que se efectuó la nacionalización del Allied Bank irlandés es inaceptable. Hay que aprender de eso.

6. Socializar las numerosas empresas y servicios privatizados desde 1980.

Una característica de los últimos treinta años ha sido la privatización de muchas empresas y servicios públicos. Desde los bancos al sector industrial pasando por correos, las telecomunicaciones, la energía y el transporte, los gobiernos han entregado al sector privado gran parte de la economía, perdiendo al mismo tiempo toda la capacidad de regularla. Esos bienes públicos, procedentes del trabajo colectivo, deben volver al sector público. Se trata de crear nuevas empresas públicas y adaptar los servicios públicos según las necesidades de la población para responder, en particular, a la problemática del cambio climático, por ejemplo con la creación de un servicio público de aislamiento térmico de las viviendas.

7. Reducir drásticamente las horas de trabajo para crear empleos y aumentar los salarios y las pensiones.

Distribuir de otra forma la riqueza es la mejor respuesta a la crisis. La parte de la riqueza creada destinada a los trabajadores se ha reducido considerablemente desde hace varios decenios mientras los acreedores y las empresas han aumentado sus beneficios para dedicarlos la especulación. El aumento de los salarios no sólo permite que las personas vivan con dignidad, sino que también fortalece los medios utilizados para financiar la protección social y las pensiones.

Al reducir el tiempo de trabajo sin menguar los salarios y creando empleos, se mejora la calidad de vida de los trabajadores y se proporciona empleo a aquéllos que lo buscan. La reducción radical del tiempo de trabajo también ofrece la oportunidad de practicar un ritmo de vida diferente, una forma diferente de vivir en sociedad alejándonos del consumismo. El tiempo ganado para el ocio permitirá una mayor participación activa de las personas en la vida política, en el fortalecimiento de la solidaridad, en actividades de voluntariado y en la creatividad cultural.

8. Refundar democráticamente otra Unión Europea basada en la solidaridad.

Varias disposiciones de los tratados que rigen la Unión Europea, la eurozona y el BCE deben derogarse. Por ejemplo, es necesario eliminar los artículos 63 y 125 del Tratado de Lisboa, que prohíben cualquier control de los movimientos de capitales y cualquier ayuda a un Estado en dificultades. También hay que abandonar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Y más allá, es necesario sustituir los tratados actuales por otros nuevos en el marco de un genuino proceso constituyente democrático para alcanzar un pacto de solidaridad de los pueblos a favor del empleo y la ecología.

Se debe revisar por completo la política monetaria así como la normativa y las prácticas del Banco Central Europeo. La incapacidad del poder político de obligar al BCE a emitir dinero es un obstáculo muy grave. Con la creación del BCE como entidad por encima de los gobiernos y de los pueblos, la UE tomó una decisión desastrosa, la del someter a los seres humanos a las finanzas y no a la inversa.

Mientras que muchos movimientos sociales denunciaron los rígidos y profundamente inadecuados estatutos, el BCE se ha visto obligado a cambiar de opinión en lo más álgido de la crisis modificando con urgencia el papel que le había sido asignado. Por desgracia el BCE accedió a hacerlo por razones equivocadas: no porque se tuvieran en cuenta los intereses de los pueblos, sino para preservar los de los acreedores. Es la prueba evidente de que hay que barajar y repartir las cartas de nuevo: El BCE debe tener el poder de financiar directamente a los Estados que desean lograr los objetivos sociales y medioambientales que integran perfectamente las necesidades básicas de la población.

En la actualidad, actividades económicas muy diferentes, como la inversión en la construcción de un hospital o un proyecto puramente especulativo, se financian de manera similar. El poder político debe, al menos plantearse, imponer costes muy diferentes a unos y otros: los bajos tipos de interés se deben reservar para inversiones socialmente justas y ambientalmente sostenibles, mientras que las tasas muy altas, incluso prohibitivas cuando la situación lo exige, deben aplicarse a las operaciones de tipo especulativo siendo también deseable que pura y simplemente se prohíban en ciertos sectores [véase más arriba].

Una Europa basada en la solidaridad y la cooperación debe dar la espalda a la competencia y la rivalidad que nivelan «por abajo». La lógica neoliberal ha conducido a la crisis y ha revelado su fracaso. Dicha lógica ha empujado los indicadores sociales a la baja: menos protección social, menos empleo, menos servicios públicos. Los que se han beneficiado de esta crisis lo han hecho pisoteando los derechos de la mayoría. ¡Los culpables han ganado, las víctimas pagan! Esta lógica, que subyace en todos los textos fundadores de la Unión Europea, comenzando por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, debe atacarse directamente: no se puede sostener. El objetivo prioritario debe ser otra Europa basada en la cooperación entre los Estados y la solidaridad entre los pueblos. Para ello, las políticas presupuestarias y fiscales no deben ser uniformes, ya que las economías europeas presentan grandes diferencias, pero hay que coordinarlas para que finalmente surja una nivelación «por arriba». Hay que imponer políticas globales a escala europea que incluyan inversiones públicas masivas para la creación de empleo público en áreas claves [de los servicios comunitarios a las energías renovables, de la lucha contra el cambio climático a los sectores sociales básicos].

Esta otra Europa democratizada debe, según el CADTM, trabajar para imponer principios no negociables: el fortalecimiento de la justicia fiscal y social, decisiones dirigidas a elevar el nivel y la calidad de vida de sus habitantes, el desarme y la reducción radical del gasto militar [incluida la retirada de las tropas europeas de Afganistán y la salida de la OTAN], optar por energías sostenibles sin recurrir a la nuclear, rechazo de los organismos modificados genéticamente [OGM]. También debe acabar resueltamente con su política de fortaleza sitiada frente a los inmigrantes y convertirse en un socio justo y verdaderamente solidario con los pueblos del Sur del planeta.

Notas:

(1) Ver http://www.cadtm.org/IMG/pdf/Tract_CADTM_Europe_DEF_27aout2010.pdf. En este artículo recuperamos estas ocho propuestas, las actualizamos y las desarrollamos.
(2) Ver, de Ëric Toussaint, Banco Mundial. El golpe de Estado permanente, capítulo 4.
(3) Pensamos en Irlanda, que aplica una tasa sólo del 12,5% sobre los beneficios de las sociedades.
(4) Hay que señalar que esa tasa del 90% se impuso a los ricos a partir de la presidencia de Franklin Roosvelt en Estados Unidos en los años 30.
(5) Ver, de Damien Millet y Éric Toussaint, La Crise, quelles crises?, Aden-CADTM, CETIM, 210, capítulo 6.
(6) Las ventas al descubierto permiten especular sobre la bajada de un título vendiendo finalmente dicho título cuando ni siquiera se tiene. Las autoridades alemanas han prohibido las ventas al descubierto mientras que las autoridades francesas y las de otros países se oponen a esa medida.

Éric Toussaint es presidente del CADTM Bélgica

Artículo publicado en Rebelión
Fuente:CADTM

miércoles, 23 de febrero de 2011

LA ESTRATEGIA DE LA TENSIÓN


En la revista Cuadernos de Comunismo nª 5 el malogrado JESÚS ALBARRACIN escribía lo siguiente:

"Desde el pasado 23F vivimos en el Estado español un proceso de "contrarreforma" acelerada. Las ya limitadas conquistas del 15 de Junio de 1977 están siendo progresivamente desnaturalizadas; las instituciones democráticas funcionan bajo la presión dominante del Ejército, "partido en la sombra", y de sus amenazas golpistas; los "poderes fácticos", que condicionaron los límites de la reforma que dió lugar al régimen del 15-J, juegan ahora un papel más activo y colocan en puestos clave a elementos de la cúspide militar, que si por algo se han destacado, han sido por sus continuas profesiones de fe antidemocráticas: la "estrategia de la tensión", en suma, se desarrolla a través de una auténtica escalada, al 23F le sucede Almería, el 23M.., y el gobierno la utiliza para restringir más las libertades, con la pasividad, cuando no con el apoyo, de los dirigentes de la izquierda parlamentaria.

Se diría que este país se ha metido en una dinámica fata: o triunfa el golpe o la "contrareforma". Pero el movimiento obrero puede y debe cambiar este estado de cosas. A condición de que abandone el fatalismo, porque la libertad todavía no se ha perdido, de que se organice contra la escalada golpista, porque de su pasividad depende el triunfo de aquellos, y de que sea capaz de incidir sobre las distintas estrategias en juego: la de los golpistas, la de la burguesía, la de sus dirigentes mayoritarios y la de ETA.

La estrategia de la tensión

La entrada de Tejero en el Congreso mostró cuán amplio es el grado de autonomía de un ejército plagado de golpistas respecto al régimen del 15-J y a la propia burguesía. Desde entonces, una parte del mismo trabaja en la dinámica de un nuevo golpe, buscando crearse una base social, todavía hoy insuficiente, y convencer a los elementos más "constitucionalistas" de la necesidad de una involución. Las filtraciones del sumario del 23F, las agitación golpista en la calle, la utilización de los atentados de los Grapo y ETA en los primeros días de mayo y el propio 23M son eslabones de una cadena que busca cumplir esos objetivos. Y con un Ejército de esas características y que difícilmente es controlable por nadie, un nuevo intento de golpe puede producirse en cualquier momento.

Sin embargo, los últimos acontecimientos han mostrado la falta de unanimidad de los sectores golpistas. Si el grado de autonomía del Ejército es considerable, los sucesos de Almería ó el 23M23F pudo desorganizar una operación de más envergadura pensada para más tarde, los últimos sucesos reflejan que unos sectores se van autonomizando de otros, lo que agrava la estrateia de la tensión, ciertamente, pero plantea problemas a los propios golpistas. ponen de manifiesto que existen alas con distintos proyectos para volver a una dictadura militar. Al igual que la "precipitación" de Tejero el

Pero los sucesos como Almería o el 23M también le plantean problemas al gobierno [de UCD]. Atrapado en la estrategia de la tensión, éste no quiere hacer frente a la dinámica golpista, sino que, por el contrario, la utiliza para restringir aún más las libertades. Al ocultamiento de la verdad sobre el "tejerazo" y a la puesta en libertad de los guardias civiles implicados se les une ahora una verdadera burla en la explicación de los últimos dos fenómenos. Cuando tres trabajadores aparecen quemados y descuartizados a manos de guardias civiles, cuando hasta el "final feliz" del día 23M todos, e incluso el mismo gobierno estaban convencidos de que los asaltantes eran mienbros de este cuerpo, cuando primero son "anarquistas, maleantes y chorizos", después, en el debate parlamentario, "pagados por la ultraderecha" y, finalmente, "simples atracadores", la consecuencia no puede ser otra que la total pérdida de credibilidad y el convencimiento de que la política de la UCD pasa por exculpar de una agresión a aquellos que realizarán la siguiente.

23F

30 años de un golpe que supuso un punto de no retorno. Un no retorno muy distinto al que nos cuentan hoy los vencedores, ya que no hay que olvidar que la historia siempre la escriben los vencedores. Y esta historia también tiene vencedores y vencidos. ¿O acaso la "democracia" que se quería construir antes del 23F de 1981 es la misma que la que acabó afianzándose? ¿El Estado es el mismo? ¿El golpe era blando o duro? ¿Las libertades son las mismas?
Si miramos la Constitución de 1978 en ella se hablaba de un Estado Social.
Se hablaba en la misma de un Estado Autonómico
Se hablaba de derechos económicos y sociales
Por otra parte en dicha Constitución también se hablaba de una "economía social y de mercado".
¿Qué queda de aquello? Si parece que esté hablando de "Alicia en el País de las maravillas". Tampoco nadie habla del "Elefante blanco" y del terrorismo de la extinta FN que aquella fatídica noche, con la pistola al cinto, iba a buscar a los "rojos"... y que en determinados gobiernos militares fueron a ofrecer sus servicios de patriotas. Tampoco nadie habla de la trama civi y se salva a la Corona. Pero nadie habla de por qué tardó tanto tiempo en dar su discurso de "tranquilidad" a la población. Nadie habla de la trama civil, como tampoco nadie habla del verdadero papel de la burguesía española en dicho golpe. Lo que realmente ocurrió es que en "la práctica" se consiguió lo que la clase dirigente quiso.
Se rebajaron las libertades, ya que los sindicatos dejaron de jugar el papel que realmente deberían jugar y sus direcciones llevan una práctica de "pactismo" con la patronal que ha supuesto la aparición de las ETTs, de la aparición de formas contractuales cada vez peores para los trabajadores y que ha llevado a la precarización del trabajo y la aparición de trabajadores pobres.
Pero, para terminar este breve artículo, el golpe supuso la desaparición de "derecho a la autodeterminación" y de la desaparición de una de las propuestas por las que siempre ha luchado la izquierda en este Estado. El golpe supuso poner un "freno" a la perspectiva federal. A los pocos meses las Cortes Españolas aprobó una ley que cumplia una de las exigencias del coronel Tejero: dichas Cortes aprobaron la LOAPA (ley que permitió centralizar el Estado)........